25 septiembre, 2026

Un recorrido pastoral por territorio francés

El máximo pontífice inició una intensa agenda oficial de cuatro días que lo llevará a recorrer diversas regiones del país europeo. Desde el 25 hasta el 28 de septiembre, la máxima autoridad eclesiástica tiene previsto sostener encuentros cercanos con sectores clave de la sociedad francesa, abarcando desde la juventud local y líderes gubernamentales hasta colectivos de personas enfermas y migrantes que buscan integración.

Las escalas contempladas dentro de esta travesía pastoral incluyen puntos geográficos de gran relevancia espiritual y social, destacando las ciudades de París, Lourdes y Metz. La llegada a la capital francesa estuvo marcada por una calurosa recepción ciudadana, donde multitudes de fieles se congregaron a lo largo de las avenidas principales para vitorear el paso del papamóvil durante su primera jornada de actividades.

Hito histórico en la basílica parisina

El punto culminante de la agenda del viernes consistió en la presidencia de las solemnes Vísperas dentro del emblemático templo gótico. Con esta ceremonia, el Papa León XIV se consagró como el primer pontífice en pisar el recinto sagrado tras la culminación de los complejos trabajos de reconstrucción y saneamiento arquitectónico derivados del devastador incendio que azotó el monumento en 2019.

Antes de adentrarse en la nave principal para la ceremonia litúrgica, el líder católico cumplió con diversos actos de devoción íntima. En primer lugar, se detuvo en una capilla específica para orar en silencio ante el Santísimo Sacramento y, posteriormente, procedió a venerar con solemnidad una reliquia histórica de la Corona de Espinas, resguardada celosamente en el interior del santuario.

Devoción mariana frente al templo

Culminados los actos litúrgicos en el interior, la agenda continuó en el exterior de la basílica. Ante miles de personas congregadas en la plaza adyacente, el Santo Padre dirigió el rezo de la Salve Regina. Este momento de oración colectiva se llevó a cabo frente a una histórica pieza escultórica que representa a la Virgen y el Niño Jesús.

La mencionada obra de arte sacro, concebida a principios del siglo XIX bajo la maestría del orfebre Charles-Nicolas Odiot, posee una trayectoria marcada por la supervivencia ante la adversidad histórica. Dicha imagen logró resistir haber sido arrojada desde la residencia arzobispal durante los violentos disturbios civiles de 1831 y, posteriormente, escapó por un margen mínimo de ser destruida en un proceso de fundición.

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