Las autoridades francesas han ordenado el cierre administrativo de la mezquita “Chanteloup”, ubicada en Aulnay-sous-Bois, un suburbio al noreste de París, en el departamento de Seine-Saint-Denis. La medida, que entró en vigor el 27 de julio y se extenderá por seis meses, responde a la acusación de que los imanes de este centro de culto difundían sermones y publicaciones en redes sociales que glorificaban el terrorismo, legitimaban la yihad e incitaban a la violencia, el odio y la discriminación. Este suceso intensifica el persistente debate político en Francia sobre los desafíos que plantea la expansión del islam en el país y la defensa de los valores republicanos.
La decisión fue anunciada por la prefectura local, la representación regional del Estado francés, y se fundamenta en una legislación aprobada en octubre de 2017. Esta normativa habilita a los prefectos a clausurar lugares de culto cuyas prédicas “inciten a la violencia o al odio, promuevan el terrorismo o provoquen actos terroristas”. Según un comunicado oficial, tanto los líderes religiosos habituales como los predicadores invitados en la mezquita Chanteloup promovían una “ideología islamista radical” que “reproduce la retórica de organizaciones terroristas, legitima la yihad y glorifica la muerte como martirio”. La administración francesa justificó la clausura por la “gravedad y reiteración” de declaraciones consideradas “capaces de incitar a actos terroristas”.
Un elemento de prueba citado por la agencia francesa AFP fue un video difundido este año en la plataforma X. En él, un imán que había predicado en la mezquita instaba a los musulmanes a agredir físicamente a sus hijos a partir de los once años si no cumplían con la oración.
**La mezquita refuta las acusaciones**
La administración de la mezquita ha rechazado enérgicamente la medida de cierre. Rafik Chekkat, abogado de la asociación que gestiona el centro de culto, informó a través de sus redes sociales que se ha presentado un recurso de urgencia ante el tribunal administrativo de Montreuil. La defensa argumenta que el expediente presentado por las autoridades carece de pruebas suficientes y precisas, se basa en interpretaciones erróneas de versículos del Corán y carece de fundamento.
Chekkat cuestionó la justificación del prefecto, afirmando: “Si la orden es confirmada por los tribunales, el propio Corán se convertirá en motivo de clausura”, al referirse a la cita de la sura Al-Baqara por parte de un imán. El abogado también aseguró que la mezquita ya había apartado a los dos imanes señalados como responsables de aproximadamente el 90 % de las denuncias formuladas contra el centro. Además, lamentó que la petición de los dirigentes de la mezquita para reunirse con el prefecto previamente a la decisión fuese rechazada.
El medio regional Ici Paris Île-de-France añadió que la asociación también está impugnando la congelación de sus cuentas bancarias y un procedimiento independiente destinado a disolver la entidad que administra la mezquita. El 4 de agosto se celebró una audiencia en el tribunal de Montreuil, y aunque el fallo se espera en los próximos días, la mezquita permanece abierta mientras se resuelve el recurso.
**Precedentes y un debate nacional**
Esta no es la primera vez que el lugar de culto en Aulnay-sous-Bois enfrenta una orden de cierre; en 2019, la prefectura ya la clausuró por incumplimiento de las normas de seguridad. La medida actual se inserta en un contexto más amplio de acciones similares en Francia. En 2020, otra mezquita en el mismo departamento, Pantin, fue cerrada por seis meses tras criticar públicamente al profesor de historia Samuel Paty, quien fue decapitado ese mismo año tras mostrar caricaturas de Mahoma a sus alumnos.
Desde 2017, el Senado francés ha reportado el cierre de siete lugares de culto bajo la misma disposición legal. Esta cifra se suma a las 19 mezquitas y salas de oración clausuradas entre 2015 y 2017 durante el estado de emergencia decretado tras los atentados terroristas en París. Posteriormente, la ley francesa de 2021 contra el “separatismo islamista” provocó una nueva ola de cierres, evidenciando una política firme del Estado francés para combatir lo que percibe como radicalización.
El cierre de la mezquita Chanteloup ocurre en un momento de intenso debate público sobre la presencia y el crecimiento del islam en Francia. Las cifras oficiales indican un aumento significativo: en 2024, el país contaba con aproximadamente 2.600 lugares de culto musulmanes, incluyendo mezquitas y salas de oración, un contraste marcado con las apenas ocho mezquitas registradas en 1975. Las estimaciones sobre la población musulmana varían, pero datos del Instituto Nacional de Estadística de Francia (INSEE) sugieren que representan entre el 10 % de la población metropolitana, es decir, entre seis y siete millones de personas. Una encuesta del instituto demoscópico IFOP de noviembre de 2025 situó la proporción de adultos musulmanes en el 7 %, frente al 0,5 % en 1985.
**Aniversario del asesinato del Padre Jacques Hamel**
La clausura de la mezquita de Chanteloup se produjo apenas un día después del décimo aniversario del brutal asesinato del sacerdote Jacques Hamel. El 26 de julio de 2016, el Padre Hamel, de 85 años, fue asesinado por dos atacantes inspirados por el Estado Islámico mientras celebraba misa en su parroquia de Saint-Étienne-du-Rouvray. Este trágico evento marcó la primera vez en la historia de Francia que un atentado terrorista tuvo como objetivo a fieles durante una celebración religiosa.
Con motivo de este doloroso aniversario, la diócesis de Rouen y la ciudad de Saint-Étienne-du-Rouvray organizaron diversos actos conmemorativos el 25 y 26 de julio. La misa principal fue presidida por el Cardenal Jean-Marc Aveline, presidente de la Conferencia Episcopal Francesa, mientras que la homilía estuvo a cargo del Arzobispo de Rouen, Mons. Dominique Lebrun. Lebrun centró su reflexión en la importancia del diálogo interreligioso, más allá de las cuestiones de seguridad. El programa del sábado incluyó una mesa redonda titulada “Musulmanes y católicos: educar a los jóvenes para el encuentro”, destacando la amistad pública entre Roseline Hamel, hermana del sacerdote asesinado, y Nassera Kermiche, madre de uno de los agresores, como un símbolo de esperanza y convivencia en la última década.








