13 agosto, 2026

Un soldado patrulla frente al Consejo Electoral Provisional en Puerto Príncipe, Haití, el 3 de marzo de 2026. Crédito: Clarens Siffroy/AFP vía Getty Images

La Iglesia católica como objetivo central de la violencia armada

La grave crisis de seguridad que azota a la nación caribeña ha colocado a las instituciones religiosas en el centro de la mira de los grupos criminales. Mons. Joseph Gontrand Décoste, obispo de Jérémie, denunció recientemente que la Iglesia católica enfrenta una campaña de hostigamiento impulsada por las facciones delictivas que dominan gran parte del territorio.

Durante una entrevista concedida a la fundación pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN), el jerarca eclesiástico sostuvo que la institución religiosa representa “el último bastión moral, ético, espiritual y profético. Por eso quieren eliminarnos “. A pesar del panorama adverso, el obispo recalcó que las comunidades locales se aferran a su fe y resistencia cultural.

“Seguimos rezando, cantando y bailando. En Haití decimos: ‘Mientras no nos hayan cortado la cabeza, todavía tenemos la esperanza de llevar un sombrero’. Por eso nunca perdemos la esperanza”, afirmó Décoste, quien también agradeció el respaldo internacional recibido. “Sus oraciones nos sostienen enormemente; sin ellas no podríamos continuar. Muchas gracias, de todo corazón”, expresó.

Parroquias clausuradas y centros educativos asediados

La expansión del poder criminal en los centros urbanos ha alcanzado niveles críticos. Diversos informes señalan que las bandas armadas controlan entre el 70% y el 90% de la capital, Puerto Príncipe, lo que ha paralizado las actividades comunitarias y pastorales.

Como consecuencia directa de esta ofensiva armada, 40 parroquias de Puerto Príncipe se han visto obligadas a cerrar sus puertas de manera indefinida. Además, numerosos centros educativos, conventos e instalaciones pastorales han sido blanco de ataques incendiarios y ocupaciones violentas.

Por su parte, la hermana Paesie, fundadora de la organización Kizito Family dedicada a la asistencia infantil en Cité Soleil, alertó sobre el agravamiento de la crisis humanitaria. En las últimas semanas, su equipo ha tenido que albergar de emergencia a decenas de menores que quedaron en situación de total desamparo tras incursiones armadas en zonas residenciales.

La religiosa relató a EWTN News que tras un violento ataque perpetrado en una zona donde operan sus escuelas, gran parte de los habitantes intentó huir. Sin embargo, los adultos mayores que no pudieron evacuar fueron asesinados, al igual que varios padres de familia que regresaban a sus hogares. Ante esta situación de desolación, el 9 de agosto recibieron a cerca de 20 niños, sumando posteriormente a otro grupo de 50 menores.

"Los padres comenzaron a traernos a los niños para que los protegiéramos", indicó la hermana Paesie, detallando que las niñas fueron recibidas por las Misioneras de la Caridad, mientras que los varones quedaron bajo la tutela de su organización. Asimismo, recordó que la destrucción ha alcanzado infraestructura clave para los más vulnerables, mencionando el caso de un convento de las Misioneras de la Caridad que fue incendiado y hoy permanece completamente destruido tras haber atendido previamente a más de 2.000 pacientes al año.

Exigen protección internacional para los migrantes haitianos

Ante el colapso institucional y la persistencia de la violencia generalizada, la jerarquía católica en Estados Unidos ha intensificado sus llamados para salvaguardar a los ciudadanos de origen haitiano que residen en el extranjero.

Mons. Thomas Wenski, arzobispo de Miami, advirtió en repetidas ocasiones que suspender las medidas migratorias de protección equivaldría a "enviar a las personas de regreso a un edificio en llamas". El prelado señaló que el país caribeño continúa sumido en una profunda crisis caracterizada por secuestros masivos, inseguridad alimentaria y el colapso de los servicios básicos.

"La falta de instituciones estatales que funcionen ha provocado un colapso general de la seguridad, y los ataques contra mujeres y niños se han vuelto habituales", aseveró Wenski, calificando de crueldad extrema la posibilidad de deportar familias a un entorno tan hostil. Posturas similares han sido respaldadas por obispos de Florida y Ohio, quienes reclaman soluciones migratorias estables para los desplazados.

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