6 junio, 2026

El Papa León XIV inició este 6 de junio su esperado viaje apostólico a España, un periplo que, según anticipó, revelará la multifacética riqueza de una nación con casi dos milenios de tradición evangélica. Tras un encuentro privado con la familia real, el Pontífice dirigió su primer discurso público en el país a las autoridades, la sociedad civil y el cuerpo diplomático, un mensaje centrado en la importancia del diálogo, la reconciliación y la valoración de la complejidad como pilares para el futuro.

Desde el inicio de su alocución, el Santo Padre expresó su gratitud por la invitación a este viaje, destacando la profunda conexión de la Península ibérica con la Palabra del Evangelio, vinculada históricamente a la predicación del apóstol Santiago el Mayor. Esta tradición, señaló el Papa León, subraya la continuidad de la Iglesia local con la misión apostólica iniciada en Pentecostés. El arraigado lazo entre la fe cristiana y esta tierra, aunque no agota la identidad diversa de su pueblo, ha moldeado profundamente su cultura, convirtiéndose en una fuente de esperanza y orientación frente a los desafíos globales. El Pontífice elogió las expresiones de fe popular, el patrimonio artístico y musical, y las numerosas cofradías y asociaciones caritativas, que testimonian el “fecundo encuentro entre Jesucristo y vuestro pueblo. ¡Es un pueblo lleno de pasión, que ama la vida y lo manifiesta!”.

El propósito central de su presencia en España, explicó León, es “confirmar, alentar e inspirar una renovada fidelidad de los creyentes al Evangelio, así como una reconciliación y una cooperación más profundas entre las distintas fuerzas de esta Nación”. El Pontífice enfatizó que la historia misma de España demuestra que la estabilidad y la prosperidad no emergen de la cultura del enfrentamiento, sino de la del encuentro.

En un mundo donde el mensaje de paz puede ser percibido como ingenuo o provocador, el Papa afirmó que encuentra eco en aquellos que no se encierran en ideologías preconcebidas, sino que se abren a la verdad. En este punto, el Sucesor de Pedro citó a su predecesor: “Como ya nos recordara el Papa Francisco, ‘existe, en efecto, una tensión bipolar entre la idea y la realidad. La realidad simplemente es, la idea se elabora. Entre las dos se debe instaurar un diálogo constante, evitando que la idea termine separándose de la realidad. Es peligroso vivir en el reino de la sola palabra, de la imagen, del sofisma’ (Evangelii gaudium, 231)”. Y concluyó, siguiendo a Francisco, que “la realidad es superior a la idea”. La verdad, reflexionó León, es siempre mayor que nosotros, lo que nos impulsa a la purificación y la reconciliación, donde el diálogo con los demás y con lo trascendente se vuelve fundamental.

León XIV también hizo referencia a dos figuras insignes de la mística española, Juan de la Cruz y Teresa de Ávila, cuyas enseñanzas, a cinco siglos de distancia, siguen nutriendo la vida de la Iglesia y la búsqueda espiritual. Su mística, dijo, es de “ojos abiertos”, profundamente arraigada en la historia y capaz de llegar al corazón de la realidad. El Pontífice evocó el concepto de la “noche dichosa” de san Juan de la Cruz, cuyo Año Jubilar se celebra actualmente, para interpretar las transformaciones y tensiones de nuestra era. Esta “noche”, lejos de ser un simple temor a lo desconocido, representa el tiempo en que el alma se libera de sus presunciones y posesiones, revelando una luz que, aunque inicial ciegue, guía delicadamente hacia la verdad.

Nuestra época, aparentemente sacudida por desequilibrios y conflictos, clama por la paz, un nuevo entendimiento de la dignidad humana inviolable y la civilización del amor (cf. *Magnifica humanitas*, 186). Inspirándose en la imagen del “castillo interior” de santa Teresa, el Papa describió un itinerario hacia el santuario del corazón, donde la mente se abre, las contradicciones se resuelven y los demás encuentran su lugar. Esta dimensión, añadió, es la razón por la que deben protegerse la libertad religiosa y de conciencia, en un tiempo donde la tentación de avivar polarizaciones parece crecer. El Papa León hizo un llamado a cultivar la cultura, la interioridad y una educación libre y de calidad para contrarrestar la constante violación de la dignidad humana.

La Iglesia católica, aseguró el Santo Padre, está al servicio de esta profunda sed del corazón humano, no de forma impositiva, sino mediante el testimonio evangélico. Está dispuesta a contribuir al futuro de un pueblo que busca la reconciliación y la paz. El Papa invitó a todos a abandonar las narrativas divisivas y polarizantes, propias de la realidad social e histórica española, en favor de una “apreciación fecunda de la complejidad”, lejos de “simplificaciones estériles”. Esta es, para León, una vocación específica de Europa, con España como protagonista fundamental, capaz de ofrecer un don al mundo si desea mantenerse joven.

El Pontífice advirtió sobre los peligros de las nuevas tecnologías, que pueden exacerbar prejuicios y debilitar el pensamiento crítico. Por ello, instó a un “salto cualitativo” en las inversiones destinadas a la escuela, la universidad, la investigación y la sociedad civil. La seguridad, reiteró, no proviene de “armas y muros”, sino de aprender a avanzar y crecer juntos. En este sentido, León XIV recordó la histórica presencia del islam en la Península ibérica, que, más allá de la confrontación, generó espacios de diálogo y colaboración intelectual, como la Escuela de Traductores de Alfonso X el Sabio, en ciudades como Córdoba y Toledo.

Finalmente, el Papa León evocó la figura de Ignacio de Loyola, otro “noble hijo de esta tierra”, como ejemplo de quien, ante las pruebas, supo transformar la crisis en gracia a través del discernimiento. Concluyó reiterando la importancia de evitar palabras que humillan o enfrentan, y de optar por la claridad y la franqueza. Propuso criterios de discernimiento como la dignidad de la persona, el destino universal de los bienes, la opción por los pobres, el cuidado de la Casa común y la paz (cf. *Magnifica humanitas*, 14), que deben traducirse en prácticas responsables y en inclusión.

El Papa León XIV expresó su agradecimiento a España por su fidelidad al derecho internacional y al multilateralismo, y la animó a seguir cultivando el diálogo y la amistad social, a integrar las perspectivas de los jóvenes y los pobres, a armonizar autonomía y unidad, y a impulsar la unión europea como un don para toda la familia humana.

¡Que Dios bendiga a España!, concluyó el Pontífice.

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