Una masiva peregrinación juvenil marca la festividad de Todos los Santos en territorio peruano
Más de 8.500 jóvenes se congregaron durante un intenso fin de semana en el emblemático Santuario de la Virgen de Chapi, situado en el distrito de Polobaya. Esta multitudinaria concentración forma parte de la tradicional jornada espiritual impulsada por el Arzobispo de Arequipa, un evento que ya suma 14 años de trayectoria ininterrumpida y que convoca a las nuevas generaciones en el marco de la Solemnidad de Todos los Santos.
Las actividades comenzaron desde la noche del 31 de octubre y se prolongaron a lo largo del domingo 1 de noviembre. Los asistentes participaron en dinámicas de reflexión, oración comunitaria y espacios de música católica orientados a fortalecer su compromiso espiritual.
Mensajes de aliento y un llamado a la santidad desde Arequipa
Durante la vigilia y la adoración al Santísimo Sacramento desarrollada en el nuevo templo del recinto, Mons. Javier Del Río Alba, Arzobispo de Arequipa, dirigió unas palabras motivadoras a los congregados. “Queridos jóvenes, nuestra felicidad está en ser santos. No es un proceso rápido ni tranquilo, pero justamente en eso radica la felicidad del cristiano, el alcanzar la santidad”, expresó el prelado, según la información proporcionada a EWTN News Español.
Asimismo, el arzobispo destacó la protección maternal de la advocación mariana durante el festival musical nocturno que se extendió hasta las 5:00 a.m. del día siguiente. “Ella nos ha recibido y es nuestra mayor intercesora, queridos jóvenes”, afirmó ante la multitud.
Música, reconciliación y un festival de fe sin fronteras
La programación del sábado incluyó meditaciones bíblicas y un gran concierto que contó con la participación estelar de la agrupación salvadoreña Alto Mando es el Señor, integrada por doce destacados músicos.
La velada artística continuó con las interpretaciones del Ministerio de Música de la Arquidiócesis de Arequipa. Paralelamente, la organización dispuso la presencia permanente de sacerdotes para atender las confesiones de los asistentes que buscaban recibir el sacramento de la reconciliación.
Solemne eucaristía y reflexiones sobre la verdadera alegría
Tras un breve descanso, las actividades dominicales culminaron con la Misa central presidida por Mons. Del Río a las 10:30 a.m. En su homilía, el jerarca eclesiástico insistió en que la búsqueda de la santidad constituye el auténtico sendero hacia la plenitud personal.
“Movido por su propio ser que es amor, Dios nos ha creado para hacernos partícipes de su felicidad y alegría. Ese es el diseño de Dios para cada uno de nosotros, que podamos vivir esa alegría cotidiana, ese gozo del Evangelio, que no depende de las circunstancias externas (…) sino que brota de lo profundo de nuestro ser porque Dios vive en nosotros”, manifestó el arzobispo durante su predicación.
Finalmente, el prelado enfatizó que “en la medida que dejamos que Dios entre en nuestra vida y nuestro ser, Dios nos va transformando por dentro, nos va divinizando, nos va haciendo partícipes de su vida divina, que es gozo, alegría y plenitud sin fin”. Al mediodía, tras la conclusión de la eucaristía, los participantes emprendieron el regreso a sus hogares, consolidando un espacio que estuvo abierto tanto a católicos como a integrantes de otras comunidades cristianas y personas alejadas de la práctica religiosa.








