9 agosto, 2026

En un emotivo llamado por la paz y la reconciliación, monseñor Mario Espinosa Contreras, obispo de la Diócesis de Mazatlán, lideró la peregrinación anual de su grey a la Basílica de Santa María de Guadalupe en la Ciudad de México. El 9 de agosto de 2026, desde el atrio del santuario mariano, el prelado de 76 años impartió una bendición con agua bendita a los fieles, reiterando su profunda preocupación por la escalada de violencia que azota el estado de Sinaloa. Durante la homilía de la Eucaristía, monseñor Espinosa Contreras instó a la comunidad a unirse en oración y acción para que “cese la trágica violencia que tanto nos ha afectado en nuestros pueblos, ciudades, campos y carreteras”.

El obispo fundamentó su mensaje de unidad y paz evocando las sabias palabras de San Juan Pablo II, pronunciadas el 10 de enero del año 2000 en un discurso ante el Cuerpo Diplomático acreditado ante la Santa Sede. “Hoy lo sabemos mejor que ayer: no estaremos nunca felices y en paz los unos sin los otros, y aún menos, los unos contra los otros”, recordó monseñor Espinosa Contreras, haciendo eco del legado del Pontífice polaco. Asimismo, subrayó la exhortación de San Juan Pablo II: “¡Nunca más unos separados de los otros! ¡Nunca más unos contra los otros! ¡Todos juntos solidarios bajo la mirada de Dios!”, una frase que resuena con particular fuerza en el complejo escenario de seguridad que vive México.

La petición del obispo de Mazatlán se produce en un contexto de recrudecimiento de la violencia vinculada a la disputa entre grupos criminales, especialmente en la zona sur de Sinaloa. Un informe publicado el mismo 9 de agosto por el diario El País, detalló una alarmante estadística: durante la primera semana del mes, se registraron 32 hechos violentos en la región, resultando en 14 personas asesinadas y ocho heridas. Localidades como Mazatlán, Concordia, San Ignacio y Escuinapa han sido duramente golpeadas, reportándose además desapariciones forzadas, desplazamientos internos de población y ataques perpetrados con drones, lo que evidencia la sofisticación y brutalidad de la delincuencia organizada.

Esta preocupante situación en el sur del estado contrasta notablemente con el balance presentado en julio por el Gobierno federal. Las autoridades informaron una reducción del 44% en el promedio diario de homicidios dolosos en Sinaloa desde junio de 2025, atribuyendo este descenso a la “Estrategia Nacional de Seguridad” y a un “reforzamiento de seguridad permanente en el estado de Sinaloa”. La disparidad entre el reporte oficial y la realidad vivida por los habitantes de la región subraya la complejidad del desafío en materia de seguridad y la persistente zozobra que enfrentan numerosas comunidades.

En el corazón de su mensaje pastoral, monseñor Mario Espinosa Contreras elevó el cáliz durante la Misa de la peregrinación y profundizó en el significado de las Bienaventuranzas. Explicó que estas no solo “revelan a Jesucristo que las practica”, sino que también “manifiestan los rasgos de la personalidad que debemos tener sus discípulos y constituyen para nosotros una ley nueva”. El obispo enfatizó que las Bienaventuranzas “nos comprometen, exigen que estemos alejados del pecado, nos animan a seguir a Cristo, nos impulsan a colaborar con su misión”, trazando un camino de conducta para los fieles ante la adversidad.

Dentro de su reflexión, el Santo Padre de la diócesis mazatleca hizo especial hincapié en la bienaventuranza de la mansedumbre y la labor por la paz. “Son felices los que tratan de vivir la mansedumbre, palabra que etimológicamente significa ser amable, ser paciente, ser pacífico”, señaló, añadiendo que esta virtud es fundamental para que “desaparezca de entre nosotros toda agresividad, rencor, ira, indignación, injurias, y toda clase de maldad”. Asimismo, recordó que “son felices los que trabajan por la paz, los que tienden puentes, los que propician el buen entendimiento y la reconciliación, los que allanan las diferencias. Los que trabajan por la paz irradian el saludo de la Resurrección: la paz sea con ustedes”. Estas palabras ofrecieron un rayo de esperanza y una guía espiritual a los peregrinos reunidos.

La peregrinación de 2026 marca un hito en la trayectoria episcopal de monseñor Espinosa Contreras. A lo largo de su ministerio, ha encabezado 28 peregrinaciones diocesanas a la Basílica de Guadalupe: nueve como Obispo de Tehuacán y 19 al frente de la Diócesis de Mazatlán. En dos ocasiones anteriores, la pandemia de COVID-19 impidió su asistencia. Con 76 años de edad, el prelado ha presentado su renuncia al gobierno pastoral de la diócesis, conforme a la edad de retiro establecida por el derecho canónico. Permanece en el cargo a la espera de que el Papa León XIV designe a su sucesor. Con un corazón lleno de fe y esperanza, monseñor Espinosa Contreras concluyó su homilía pidiendo “por quien será nuestro nuevo pastor diocesano, para que el Señor lo ilumine y lo fortalezca”, encomendando el futuro de la Diócesis de Mazatlán a la Divina Providencia y a la guía del Pontífice.

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