18 mayo, 2026

El Vaticano fue escenario este lunes, 18 de mayo, de un significativo encuentro entre el Papa León XIV y Su Santidad Aram I, Catolicós de la Gran Casa de Cilicia de los Armenios. La audiencia, celebrada en el venerable Palacio Apostólico Vaticano, no solo reafirmó los profundos lazos históricos y espirituales entre la Iglesia de Roma y las Iglesias orientales, sino que también puso de manifiesto el compromiso compartido por la unidad cristiana y la estabilidad en una región tan compleja como Oriente Medio.

Su Santidad Aram I, una figura prominente en el panorama del cristianismo oriental y reconocido por su incansable labor ecuménica, fue recibido por el Pontífice en un gesto que subraya la importancia del diálogo intereclesial. Durante la conversación, el Papa León XIV enfatizó la fuerte conexión que une a ambas tradiciones cristianas, una hermandad espiritualmente anclada en la figura de San Pablo. El Apóstol de los Gentiles, a quien el Santo Padre describió como el “apóstol de la comunión”, simboliza el llamado perenne a la unidad que ha impulsado a las distintas ramas del cristianismo a buscar puntos de encuentro a lo largo de los siglos.

La vocación ecuménica de la Iglesia, y en particular de la Iglesia de Roma, fue un tema central en las palabras del Papa León XIV. Además de San Pablo, el Pontífice recordó a otros santos que dedicaron su vida a la causa de la unidad cristiana, mencionando específicamente a San Nerses. Este patriarca armenio, venerado como un “pionero del ecumenismo”, representa la larga tradición de esfuerzos por la reconciliación y el entendimiento mutuo entre las Iglesias. En este contexto, León XIV rindió homenaje al “incansable celo ecuménico” de Aram I, quien, a sus 79 años, ha sido un actor clave en el movimiento ecuménico global, cofundador del Consejo de Iglesias de Oriente Medio (MECC) y una voz influyente en el Consejo Mundial de Iglesias (CMI). Su liderazgo ha sido fundamental para tender puentes y fomentar la cooperación entre diversas denominaciones cristianas en una de las regiones más desafiantes del mundo.

El Papa León XIV expresó su gratitud a Aram I por su constante cercanía a la Iglesia de Roma y, de manera particular, por su compromiso personal en la promoción del diálogo teológico. Este diálogo, a menudo complejo y cargado de historia, es vital para la superación de las divisiones doctrinales y la búsqueda de una comunión plena. “Espero sinceramente que, a pesar de las dificultades recientes, este diálogo continúe con renovado impulso, pues no puede haber restauración de la comunión entre nuestras Iglesias sin unidad en la fe”, afirmó el Papa. Sus palabras no solo reflejan la conciencia de los obstáculos existentes, sino también la firme esperanza en la posibilidad de avanzar hacia una mayor convergencia doctrinal que permita, eventualmente, la plena comunión eucarística.

Un punto crucial de la audiencia fue la situación en Líbano. El Papa recordó su propia visita al país el pasado mes de diciembre, una experiencia que le permitió observar de cerca las pruebas y desafíos que sigue afrontando esta nación mediterránea. Líbano, históricamente un faro de convivencia multiétnica y multirreligiosa, ha demostrado al mundo la viabilidad de que personas de diversas culturas y religiones coexistan en paz como una sola nación. Sin embargo, su unidad e integridad han vuelto a verse amenazadas por crisis políticas, económicas y sociales recurrentes, así como por las tensiones geopolíticas de la región.

En este delicado escenario, el Santo Padre subrayó la responsabilidad compartida de las Iglesias. “En un momento en que la unidad y la integridad de su país vuelven a verse amenazadas, nuestras Iglesias están llamadas a fortalecer los lazos fraternos que unen no sólo a los cristianos entre sí, sino también con sus hermanos y hermanas de otras comunidades en su patria común”, señaló. Este llamado a la solidaridad y la acción conjunta trasciende las barreras confesionales, instando a las comunidades cristianas a ser agentes de cohesión social y a trabajar codo con codo con miembros de otras religiones para preservar la identidad plural del Líbano y construir un futuro de estabilidad y prosperidad para todos sus ciudadanos.

Al concluir su discurso, el Papa León XIV aseguró a Aram I sus oraciones por la nación libanesa y transmitió su “profunda preocupación” por el pueblo del Líbano y por la supervivencia y florecimiento de las Iglesias de Oriente Medio. Estas palabras resuenan en un momento en que muchas comunidades cristianas de la región enfrentan desafíos existenciales, desde conflictos armados hasta éxodos masivos. El Pontífice finalizó su intervención pidiendo al Espíritu Santo el don de la unidad y de una paz duradera, no solo para las Iglesias, sino para toda la humanidad.

La jornada de Aram I en el Vaticano no se limitó a la audiencia papal. Tras el encuentro con el Santo Padre, tuvo lugar un significativo momento de oración ecuménica en la Capilla Urbano VIII del Palacio Apostólico. Esta oración conjunta, un testimonio visible del camino hacia la unidad, es la primera de varias actividades programadas para el Catolicós. Su Santidad Aram I también participará en la Audiencia General del Papa León XIV el próximo miércoles 20 de mayo, lo que permitirá una visibilidad pública de este importante diálogo intereclesial.

Además de su encuentro con el Papa León XIV, la agenda de Aram I en el Vaticano incluye reuniones de alto nivel con el secretario de Estado del Vaticano, el Cardenal Pietro Parolin. Estas conversaciones abordarán previsiblemente cuestiones de diplomacia eclesial y la situación geopolítica. Asimismo, el Catolicós visitará dicasterios clave como el de la Promoción de la Unidad de los Cristianos, el del Diálogo Interreligioso y el de las Iglesias Orientales, donde se espera que se discutan estrategias para fortalecer la colaboración y el entendimiento mutuo. Su visita al Pontificio Colegio Armenio también será una ocasión para conectar con la comunidad armenia en Roma y reflexionar sobre la formación sacerdotal.

Finalmente, el 19 de mayo, Aram I ofrecerá una conferencia titulada “Los desafíos de las Iglesias en Oriente Medio” en el Pontificio Instituto Oriental de Roma. Este evento académico brindará una plataforma invaluable para que el Catolicós comparta su perspectiva y experiencia sobre las realidades que enfrentan las comunidades cristianas en la región, contribuyendo al análisis y la búsqueda de soluciones a los complejos problemas que afectan a esta cuna de civilizaciones y credos. La visita de Aram I al Vaticano, por tanto, se configura como un hito relevante en el camino hacia una mayor unidad cristiana y un mensaje de esperanza y solidaridad para Oriente Medio.

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