Ciudad del Vaticano – En un significativo gesto de reconocimiento a una trayectoria pastoral ejemplar, Su Santidad el Papa León XIV ha conferido al sacerdote peruano Guillermo Inca Pereda la prestigiosa distinción de Capellán de Su Santidad. El Padre Inca Pereda, quien se desempeña actualmente como secretario general adjunto de la Conferencia Episcopal Peruana (CEP) y vicario general del Obispado Castrense del Perú, ha sido honrado por su dedicación al ministerio y su estrecha colaboración con la labor de la Santa Sede.
El anuncio, confirmado por la Conferencia Episcopal Peruana, subraya que esta designación no es solo un título, sino un reconocimiento honorífico que el Sumo Pontífice otorga a aquellos presbíteros cuya vida y obra sacerdotal se distinguen por una profunda sintonía y cooperación activa con el ministerio del Sucesor de Pedro. La labor incansable en la evangelización y el servicio a la Iglesia Universal son pilares fundamentales que justifican esta venerable distinción papal. Para el Padre Guillermo Inca Pereda, este nombramiento reafirma el valor de su compromiso pastoral y su liderazgo dentro de la Iglesia peruana.
**Una Carrera al Servicio de la Fe y la Iglesia**
El Padre Guillermo Inca Pereda, una figura conocida y respetada en el ámbito eclesiástico peruano, ha consolidado una trayectoria de servicio y dedicación. Desde marzo de 2011, ha ejercido el crucial rol de secretario general adjunto de la CEP, una posición que lo ha situado en el corazón de la administración y coordinación de la Iglesia Católica en Perú. Su labor en esta capacidad ha sido fundamental para la articulación de las políticas pastorales y la comunicación entre las diversas diócesis del país y el Vaticano.
Adicionalmente, el Padre Inca Pereda ostenta la importante responsabilidad de vicario general del Obispado Castrense del Perú, una jurisdicción eclesiástica dedicada a la atención espiritual de los miembros de las Fuerzas Armadas y Policiales y sus familias. Su liderazgo en este obispado es vital para brindar acompañamiento pastoral en un contexto tan particular como el militar. A estas responsabilidades se suma su función como párroco del Santuario Diocesano del Divino Niño Jesús, donde ha cultivado una cercana relación con la comunidad de fieles, guiándolos en su crecimiento espiritual.
**Reconocimiento a la Iglesia Peruana**
Mons. Carlos García Camader, presidente de la Conferencia Episcopal Peruana, expresó su profunda satisfacción y alegría por la distinción concedida al Padre Inca Pereda. En sus declaraciones, Mons. García Camader enfatizó que este nombramiento es “una muestra más de la cercanía y el cariño del Papa León XIV hacia el Perú”. Este gesto no solo honra al sacerdote directamente, sino que también se interpreta como un reconocimiento a la vitalidad y el compromiso de la Iglesia en Perú, así como a la “labor misionera que el padre Guillermo Inca Pereda viene realizando a lo largo de su ministerio sacerdotal”. La distinción fortalece los lazos entre la Santa Sede y la comunidad católica peruana, reiterando la importancia de la nación andina en el panorama eclesiástico global.
Este no es el único signo reciente del afecto papal hacia el clero peruano. Cabe recordar que, en noviembre del año pasado, el sacerdote chiclayano Mons. Edgard Rimaycuna fue también designado secretario personal del Obispo de Roma, recibiendo asimismo el título de Capellán de Su Santidad. Estos nombramientos sucesivos reflejan una atención particular del Vaticano hacia los talentos y la dedicación de los sacerdotes originarios de Perú.
**Breve Reseña Biográfica de un Servidor de Dios**
Guillermo Inca Pereda nació el 26 de abril de 1959 en Santiago de Chuco, una pintoresca localidad en la región de La Libertad, Perú. Su camino hacia el sacerdocio comenzó en 1975, cuando ingresó al Seminario Menor de los Oblatos de San José, ubicado en Chosica. Su formación continuó con el noviciado en Londrina, Brasil, en el año 1980, donde profundizó en la espiritualidad de su congregación. En mayo de 1984, reafirmó su compromiso con Dios al emitir su profesión perpetua en Lima.
Un momento cumbre en su vida fue su ordenación sacerdotal, que tuvo lugar el 3 de febrero de 1985 en Lima. Este evento adquirió un significado histórico y espiritual aún mayor, ya que fue ordenado por el propio San Juan Pablo II, en el marco de la memorable visita apostólica que el Pontífice polaco realizó al Perú. Ser ordenado por un Papa que más tarde sería canonizado es, sin duda, un testimonio de la gracia y un hito inolvidable en la vida de cualquier sacerdote.
A lo largo de su fructífera trayectoria pastoral, el Padre Inca Pereda ha desempeñado diversas funciones que han enriquecido su experiencia y consolidado su vocación. Entre 1988 y 1989, sirvió como párroco en Pomabamba, en la región de Áncash, dedicándose a las necesidades espirituales de las comunidades andinas. Posteriormente, entre 1990 y 1996, asumió roles de liderazgo como consejero provincial y párroco de la Sagrada Familia.
En febrero de 1996, su camino lo llevó al Obispado Castrense del Perú, donde desde entonces se ha incardinado y ha ejercido un servicio fundamental, ascendiendo a la posición de Vicario General. Esta responsabilidad lo ha conectado de manera profunda con la pastoral de los hombres y mujeres que sirven a la patria. Desde el año 2001, ha sido párroco de la parroquia María Misionera, que posteriormente fue elevada a la categoría de Santuario Diocesano del Divino Niño Jesús, un centro de devoción y peregrinación para miles de fieles.
La distinción como Capellán de Su Santidad no es solo un honor personal para el Padre Guillermo Inca Pereda, sino que también representa un motivo de orgullo y alegría para la Iglesia en Perú, reconociendo la labor silenciosa y abnegada de sus pastores al servicio del Evangelio y de la comunidad.







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