En un momento de crítica tensión en Oriente Próximo, Philippe Lazzarini, comisionado general de la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo (UNRWA), sostuvo una audiencia privada con el Papa Francisco en el Vaticano el pasado lunes 12 de enero. El objetivo central del encuentro fue solicitar el respaldo del Pontífice para salvaguardar la operatividad de los servicios vitales que la agencia de la ONU proporciona en la devastada Franja de Gaza y en la región en general.
La reunión, descrita por Lazzarini como “un honor”, sirvió para informar al líder de la Iglesia Católica sobre la magnitud del sufrimiento que afronta la población palestina en los territorios ocupados. El comisionado detalló no solo la catástrofe humanitaria, sino también las crecientes presiones políticas y financieras que amenazan la misión de la UNRWA, una entidad fundada en 1949 y esencial para millones de refugiados palestinos.
**El Desafío a la Multilateralidad y el Derecho Internacional**
En un mensaje difundido a través de la red social X (anteriormente Twitter), Lazzarini enfatizó la seriedad de los ataques y la hostilidad dirigida hacia la UNRWA. Subrayó que estas acciones “constituyen un asalto al sistema multilateral y un desafío al derecho internacional, con repercusiones que trascienden el conflicto palestino-israelí”. Esta declaración resalta la visión de la agencia sobre cómo la erosión de su capacidad operativa podría desestabilizar aún más una región ya volátil y sentar un precedente peligroso para la asistencia humanitaria global.
La conversación entre Lazzarini y el Papa Francisco se centró, de manera prioritaria, en la situación de los niños en la Franja de Gaza. El comisionado alertó sobre la dramática realidad de más de 600.000 menores que, tras meses de conflicto incesante y destrucción masiva, han quedado sin hogar, durmiendo a la intemperie entre escombros. La falta de acceso a escuelas y a servicios básicos esenciales agrava una crisis que amenaza con forjar una “generación perdida”. Lazzarini hizo un llamado urgente para que la reconstrucción del entorno educativo sea una prioridad conjunta, crucial para el futuro de estos jóvenes.
**UNRWA: Un Pilar de Servicios Esenciales Bajo Amenaza**
Durante la audiencia, el comisionado general explicó al Santo Padre la crítica coyuntura financiera y política que enfrenta la UNRWA, la cual compromete la continuidad de sus operaciones. Su solicitud de apoyo fue explícita: “Solicité el respaldo del Santo Padre para preservar los servicios esenciales que provee UNRWA, principalmente en educación, salud pública y sistemas de protección social para los refugiados palestinos en Gaza y en toda la región, hasta que exista una solución política justa y equitativa”, indicó.
Esta reunión se produce en un contexto de máxima tensión internacional en torno a la UNRWA. La labor de la agencia ha sido objeto de severas críticas por parte de Israel y algunos gobiernos occidentales, que han acusado a sus trabajadores de mantener vínculos con el grupo militante palestino Hamás. Estas alegaciones, a menudo presentadas sin pruebas concluyentes, han llevado a la suspensión de fondos por parte de importantes donantes, exacerbando la ya precaria situación financiera de la agencia y poniendo en riesgo su capacidad para responder a las necesidades urgentes.
**Una Radiografía de la Miseria en los Territorios Palestinos**
Posteriormente, en declaraciones a Vatican News, Lazzarini amplió los detalles de su conversación con el Pontífice. Abordaron la situación de los refugiados palestinos en el conjunto de Oriente Medio, la realidad en Cisjordania, y de forma prominente, la devastación en la Franja de Gaza. Describió “la miseria que prevalece, la destrucción”, a pesar de que “la guerra esté suspendida desde hace casi tres meses”, una pausa que no ha significado el fin del sufrimiento. “En realidad, en este periodo hemos visto que el conflicto continúa cada día, que todavía hay personas que mueren por los bombardeos y que la ayuda humanitaria, a pesar de las promesas, no logra satisfacer las necesidades de la población de Gaza”, lamentó.
La conversación también se extendió a la tensa situación en Cisjordania. Lazzarini expuso la creciente expansión de los asentamientos israelíes, la percibida impunidad de los colonos involucrados en actos de violencia, y el clima de ansiedad y temor en el que viven las mujeres palestinas en esta zona.
**Gaza: Un Cúmulo de Ruinas y Desesperación**
A pesar de las pausas en los combates, como el alto el fuego de finales de octubre del año anterior, que permitió una reducción temporal de la intensidad bélica, Lazzarini advirtió que la situación humanitaria en Gaza sigue siendo “catastrófica”. “Las condiciones de vida son absolutamente miserables”, afirmó con contundencia.
Según el comisionado, la población de Gaza se concentra ahora en menos del 50% de la Franja, un territorio que ha quedado virtualmente dividido. Una parte, bajo control del ejército israelí, se encuentra casi deshabitada, mientras que en la otra, supuestamente bajo control de Hamás, se hacina la inmensa mayoría de los habitantes.
“Gaza es solo un cúmulo de ruinas por el momento, todo debe ser reconstruido y la gente se preocupa cada día por encontrar la asistencia mínima para sus familias”, sentenció Lazzarini. A esta desesperante situación se suman ahora las rigores del invierno, que “han añadido una dosis adicional de sufrimiento a la población”, profundizando la crisis y la necesidad urgente de una respuesta internacional sostenida y eficaz. La supervivencia de la UNRWA y su capacidad para operar son, para muchos, sinónimo de la última esperanza para millones de palestinos.






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