23 marzo, 2026

**Washington D.C.** – La Comisión de Estados Unidos para la Libertad Religiosa Internacional (USCIRF) fue el escenario de un contundente llamado a la acción por parte de Martha Patricia Molina, abogada e investigadora católica nicaragüense, quien instó a la comunidad internacional a poner fin a la “agresiva” represión de la fe en Nicaragua. Durante una audiencia celebrada el pasado 13 de enero en la capital estadounidense, Molina expuso la magnitud de las violaciones a la libertad religiosa perpetradas por el gobierno de Daniel Ortega y Rosario Murillo, solicitando medidas más enérgicas para frenar el hostigamiento sistemático contra la Iglesia y sus fieles.

La presentación de Molina ante la USCIRF destacó la alarmante situación en Nicaragua, donde “rezar en público se considera un delito”. Este testimonio se enmarcó en un foro más amplio de la Comisión, que recabó experiencias sobre transgresiones a la libertad de religión o de creencias que afectan a comunidades cristianas en diversas partes del mundo, incluyendo naciones como China, Nigeria, Argelia, Vietnam, Egipto, Birmania, Eritrea y Pakistán, además del país centroamericano.

**Un Patrón de Represión Sistemática en Nicaragua**

La investigadora católica presentó un estudio exhaustivo titulado “Nicaragua: Una Iglesia perseguida”, documentando lo que describió como “horrores” cometidos por el régimen sandinista. Según Molina, desde abril de 2018 se han registrado 19.836 ataques contra sacerdotes, religiosas y laicos, lo que evidencia una campaña concertada para silenciar y desmantelar la influencia de la Iglesia en la sociedad nicaragüense.

Molina detalló que la persecución religiosa en Nicaragua abarca desde el acoso directo hasta la imposición de restricciones sin precedentes. Ejemplos concretos incluyen la vigilancia y el hostigamiento de monaguillos y sus familias por parte de la Policía Nacional, quienes son coaccionados a firmar documentos cuyo contenido no comprenden, bajo amenaza de encarcelamiento de sus padres si denuncian la situación. La represión también se extiende al ámbito material y espiritual, con la prohibición de ingreso de Biblias al país y el estricto control sobre los talleres donde se elaboran imágenes de veneración católica.

La abogada enfatizó que esta “falta de libertad religiosa ha limitado profundamente el trabajo pastoral de los sacerdotes”, quienes se ven forzados a ejercer su ministerio con extrema cautela, temiendo el exilio o la prisión por sus sermones y actividades. La atmósfera de miedo ha generado una sensación de desamparo entre los católicos nicaragüenses, comparándola con el temor de los discípulos de Jesús tras su muerte.

Las cifras presentadas por Molina son impactantes: el régimen ha clausurado arbitrariamente 13 universidades e institutos, muchos de ellos ligados a la educación religiosa. Más grave aún, “con odio, han cerrado centros para jóvenes que estaban estudiando para convertirse en sacerdotes, y 304 sacerdotes y religiosas han sido exiliados de Nicaragua”. Esta expulsión masiva o negación de entrada al país ha provocado una severa escasez de clérigos, dejando a algunas diócesis operando con solo el 30% o 40% de sus sacerdotes, lo que restringe drásticamente las prácticas religiosas y el acceso a sacramentos, como la confesión, para comunidades enteras.

**Llamado Urgente a la Justicia Internacional**

Ante esta grave situación, Martha Patricia Molina fue enfática en su demanda de una respuesta internacional más contundente. “Las medidas que deben tomarse tienen que ser más agresivas”, declaró. Propuso sanciones económicas directas, específicamente dirigidas al ejército nicaragüense, y la comparecencia de Daniel Ortega, Rosario Murillo y sus colaboradores ante la justicia internacional para ser procesados por crímenes de lesa humanidad. Molina subrayó que el último año ha demostrado que tal justicia es “posible”. “Necesitamos con urgencia detener a los criminales o seguirán avanzando, y eso finalmente nos alcanzará aquí en Estados Unidos”, advirtió.

**El Liderazgo de Estados Unidos: Clave Global**

La presidenta de la USCIRF, Vicky Hartzler, reafirmó el compromiso de Estados Unidos con la defensa de la libertad religiosa a nivel global. “En un momento en que los cristianos en el extranjero enfrentan ataques simplemente por su fe, el liderazgo de Estados Unidos es fundamental ahora más que nunca”, sentenció Hartzler durante la audiencia.

En una entrevista posterior, Hartzler expresó el deseo de la Comisión de que más países sean designados como “países de particular preocupación” o incluidos en “listas especiales de vigilancia”. Destacó los esfuerzos incansables de la USCIRF, que incluye visitas constantes a terreno y la recopilación de testimonios directos. Celebró la designación de Nigeria como país de particular preocupación, pero insistió en la necesidad de actuar sobre muchas otras naciones que reprimen a sus poblaciones. “Estados Unidos tiene una enorme influencia y oportunidad de marcar una diferencia, y debemos usar nuestra voz y nuestro lugar en el mundo para poder ayudar a los demás”, afirmó.

**Voces del Congreso Estadounidense**

La audiencia también contó con el apoyo de representantes y senadores estadounidenses, quienes expresaron su respaldo a la misión de la USCIRF y a la legislación destinada a proteger la libertad religiosa tanto a nivel nacional como internacional. El Representante Riley Moore, republicano por Virginia Occidental, declaró: “Estados Unidos es una nación cristiana. Tenemos un deber único de defender a los cristianos dondequiera que estén siendo perseguidos, y nunca dejaré de luchar por nuestros hermanos y hermanas perseguidos en Cristo”.

Por su parte, el Representante Mark Alford, republicano por Missouri, centró su intervención en la situación de China bajo la administración de Xi Jinping y el Partido Comunista Chino, criticando la abierta imposición de lealtad al partido por encima de la fe religiosa. Alford promovió legislación para reforzar la designación de China como país de particular preocupación.

La presidenta Hartzler también recordó casos emblemáticos en China, como el del líder religioso y laico Jimmy Lai, quien ha enfrentado cargos de fraude y subversión. Describió cómo el gobierno chino ha demolido iglesias y retirado cruces de la vista pública en los últimos años. Grace Drexel, testificando sobre su padre, el pastor Ezra Jin, actualmente encarcelado en China, relató la “mayor desmantelamiento de una población cristiana independiente en China desde la Revolución Cultural”, con 18 pastores y líderes de la Iglesia Zion aún en prisión. Drexel concluyó con una advertencia global: “Si la comunidad internacional permanece en silencio, señalamos aceptación e impunidad para ese atropello de derechos humanos universales. Y, lamentablemente, lo que ocurre en China no se queda en China”.

La audiencia de la USCIRF subraya la urgencia de la acción internacional para proteger la libertad religiosa, destacando la crítica situación en Nicaragua como un claro ejemplo de la necesidad de una postura más firme y coordinada ante la represión de la fe en todo el mundo.

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