25 marzo, 2026

Guanajuato, México – El corazón de la fe católica juvenil en México latió con una fuerza impresionante el pasado 31 de enero de 2025, cuando aproximadamente 50,000 jóvenes peregrinos convergieron en el emblemático Cerro del Cubilete. Ubicado en el estado de Guanajuato, este santuario, hogar del Monumento a Cristo Rey, fue escenario de una de las concentraciones juveniles más numerosas de los últimos años, un eco vibrante de la devoción y el compromiso de la nueva generación católica del país.

La peregrinación, un evento que trasciende la simple movilización religiosa para convertirse en un poderoso testimonio de fe, es organizada anualmente desde 1974 por el movimiento Testimonio y Esperanza. Esta edición particular adquirió una resonancia histórica especial, al enmarcarse en la conmemoración del centenario del inicio de la Guerra Cristera, un conflicto social y armado que marcó profundamente el siglo XX mexicano. Durante aquel periodo de persecución religiosa, innumerables católicos, conocidos como mártires cristeros, ofrendaron sus vidas proclamando la frase “¡Viva Cristo Rey!”, un grito que resuena con particular significado en la cima de este cerro, considerado el centro geográfico de México.

La asistencia de este año no solo reafirma la vitalidad del evento, sino que también iguala la cifra récord registrada en 2020, consolidando la peregrinación como un punto de encuentro ineludible para la juventud que busca expresar y fortalecer su identidad religiosa. Este hito subraya la capacidad de convocatoria y el arraigo de la fe en un segmento demográfico a menudo percibido como distante de las instituciones tradicionales.

Durante la Misa de clausura, Mons. Víctor Alejandro Aguilar Ledesma, Obispo de Celaya, Guanajuato, ofreció una reflexión contundente sobre el significado de esta multitudinaria congregación. Lejos de interpretarla como un “despertar” repentino de la juventud católica, el prelado la presentó como la manifestación palpable de una realidad espiritual ya existente. Mons. Aguilar Ledesma enfatizó que existe un considerable número de jóvenes en México que activamente viven, expresan y profesan su fe en sus respectivas comunidades y parroquias. “Es una falacia afirmar que la juventud se está alejando de la Iglesia o que esta ya no tiene jóvenes,” declaró, desmintiendo narrativas comunes que sugieren un declive en la adhesión religiosa entre las nuevas generaciones.

Para el Obispo, la masiva participación de peregrinos es un “signo inequívoco de un pueblo que cree,” una prueba fehaciente de que la fe es un pilar fundamental en la vida de muchos jóvenes mexicanos. Mons. Aguilar Ledesma destacó, además, el admirable nivel de organización y autonomía demostrado por los participantes, quienes planificaron su viaje con meses de anticipación. Celebró que esta expresión de devoción no estuviera impulsada por “acarreo”, pagos o promoción partidaria, sino por un genuino deseo de “expresar su amor a Jesús, a la Santísima Virgen y su inquebrantable fidelidad a la Iglesia.” Su testimonio resalta la autenticidad y el compromiso personal inherente a esta movilización.

Por su parte, Mons. Joseph Spiteri, Nuncio Apostólico en México y representante del Papa Francisco en el país, dirigió un mensaje inspirador a los jóvenes. Les instó a que, al retornar a sus respectivas diócesis y comunidades, se erigieran en “semillas de esperanza” en el tejido social. El Nuncio Apostólico subrayó la capacidad inherente de cada individuo para “influir y transformar estructuras de pecado, estructuras que perpetúan la injusticia.” Aseguró que el camino para lograr este cambio comienza con la construcción de comunidad y el aliento mutuo entre jóvenes, un proceso que, según sus palabras, garantizará que “el fuego de la fe siga creciendo” y se extienda a nuevos horizontes.

La presidenta saliente de Testimonio y Esperanza, Andrea Perea, complementó las exhortaciones de los prelados con un llamado a la formación y a la profundización de la fe. Perea invitó a los jóvenes a trascender una “fe corta” que se limite a eventos esporádicos y emocionalmente intensos. “El desafío que nos llevamos hoy como jóvenes es reconocer que si bien hoy es lo bonito, mañana llegará lo que cansa y desgasta,” reflexionó. En este contexto, subrayó la importancia de un compromiso sostenido con la comunidad y su desarrollo, guiado siempre por el “amor al prójimo.”

La peregrinación al Cerro del Cubilete, más allá de sus impresionantes números, se erige como un poderoso recordatorio de la persistencia y la vitalidad de la fe católica entre la juventud mexicana. Es una demostración de cómo la historia, la devoción y el compromiso social pueden entrelazarse para inspirar a miles de personas a buscar un propósito más allá de sí mismos, reafirmando el papel perdurable de la religión como fuerza transformadora en la sociedad. Este evento no solo honra el pasado, sino que proyecta una visión esperanzadora para el futuro de la Iglesia y de México.

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