23 marzo, 2026

Ciudad del Vaticano, 2 de febrero de 2026 — El cardenal Mario Zenari ha concluido oficialmente su extensa y desafiante misión como Nuncio Apostólico de la Santa Sede en Siria, tras más de 17 años de servicio ininterrumpido en uno de los escenarios geopolíticos más complejos del mundo. Su renuncia, aceptada por Su Santidad el Papa León XIV, marca el cierre de un capítulo significativo en la diplomacia vaticana y en la historia reciente de la nación siria.

El anuncio formal de la partida del prelado italiano, realizado este lunes por la Oficina de Prensa del Vaticano, coincide con su reciente octogésimo cumpleaños, el 5 de enero. Al alcanzar esta edad, el cardenal Zenari también cesa en su función como elector en un eventual cónclave papal, habiendo participado en la elección del actual pontífice, León XIV, en mayo de 2025. Este hito reglamentario es un factor habitual en la culminación de los cargos diplomáticos de alto nivel dentro de la Iglesia Católica.

La permanencia del cardenal Zenari en Damasco, iniciada en 2008 bajo el pontificado de Benedicto XVI, se prolongó mucho más allá del periodo usual para un nuncio apostólico. Su excepcional longevidad en el puesto lo convirtió en un interlocutor clave para la Iglesia y la comunidad internacional en un país devastado por un conflicto prolongado. Testigo directo del estallido de la guerra civil siria en 2011, Zenari vivió y documentó sus fases más cruentas, así como las demoledoras consecuencias humanitarias para una población que incluye tanto a cristianos como a la gran mayoría musulmana. Su rol fue vital para mantener una presencia diplomática y pastoral in situ, ofreciendo un canal de comunicación continuo y una voz en defensa de los más vulnerables.

Un gesto de singular relevancia que subraya la importancia de su servicio fue la decisión del Papa Francisco de elevarlo al cardenalato en el consistorio de 2016. Esta distinción es inusual para un nuncio apostólico en ejercicio, ya que estos representantes suelen ostentar el título de arzobispos. La decisión del pontífice argentino fue interpretada en su momento como un claro mensaje de cercanía y apoyo a la martirizada nación siria y, en palabras del propio cardenal Zenari, un “gesto de amor hacia la martirizada población siria” y un “gesto de apoyo a la diplomacia”. Según el relato de Vatican News de aquella ocasión, el Cardenal Zenari expresó que esta promoción le otorgaba “un valor añadido a esta presencia y a los esfuerzos diplomáticos destinados a resolver la crisis”, sintiéndose profundamente “animado en mi servicio”.

**Una Carrera Dedicada al Servicio Diplomático de la Santa Sede**

Nacido en la región del Véneto, Italia, el 5 de enero de 1946, Mario Zenari forjó una distinguida carrera al servicio de la diplomacia de la Santa Sede. Tras su ordenación sacerdotal el 5 de julio de 1970, obtuvo una licenciatura en Derecho Canónico en la prestigiosa Pontificia Academia Eclesiástica, la institución que forma a los diplomáticos papales.

Su ingreso al servicio diplomático vaticano se produjo en 1980, iniciando un periplo internacional que lo llevó por diversas nunciaturas alrededor del mundo. Sus primeros destinos incluyeron Senegal, Liberia, Colombia, Alemania y Rumanía, donde acumuló una vasta experiencia en contextos culturales y políticos variados.

En 1995, fue designado Observador Permanente de la Santa Sede ante las Naciones Unidas en Viena, asumiendo también la representación ante importantes organismos internacionales como el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (ONUDI) y la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE). Esta etapa en Viena le permitió profundizar en temas de desarme, desarrollo y cooperación internacional, experiencia que sin duda sería crucial en sus futuras misiones.

La siguiente etapa de su carrera lo llevó al continente africano. El 12 de julio de 1999, el Papa San Juan Pablo II lo nombró Nuncio Apostólico en Costa de Marfil y Níger, recibiendo la consagración episcopal el 24 de julio de ese mismo año. Posteriormente, se le encomendó también la nunciatura en Burkina Faso. En mayo de 2004, fue trasladado como Nuncio a Sri Lanka, una nación que también ha enfrentado sus propias complejidades y conflictos internos, donde sirvió hasta su nombramiento en Siria.

El 30 de diciembre de 2008, el Papa Benedicto XVI lo designó Nuncio Apostólico en Siria, una responsabilidad que asumió en un periodo que, si bien previo al conflicto a gran escala, ya presentaba tensiones latentes. Desde entonces, su vida quedó intrínsecamente ligada al destino del pueblo sirio.

El Vaticano no ha comunicado aún quién será el sucesor del Cardenal Zenari en este estratégico puesto. La elección del próximo Nuncio Apostólico en Siria será una decisión de gran calado, dada la persistente crisis humanitaria, la fragmentación política y la necesidad continua de la diplomacia papal en la búsqueda de la paz y la reconciliación. La figura que asuma este rol tendrá la difícil tarea de seguir el legado de un diplomático que no solo representó a la Santa Sede, sino que se erigió como un incansable defensor de la dignidad humana y un símbolo de esperanza en medio de la adversidad.

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