25 enero, 2026

Cancún, Quintana Roo, se prepara para ser el epicentro de un significativo evento histórico y religioso: el Primer Congreso Cristero. Este encuentro, que se desarrollará en la iglesia de San José Luis Sánchez del Río, conmemora el centenario del inicio de la Cristiada, un periodo crucial en la historia de México donde católicos se levantaron en armas para defender su fe ante la severa represión religiosa impuesta por el gobierno federal.

La Cristiada, también conocida como Guerra Cristera, marcó un antes y un después en las relaciones entre la Iglesia y el Estado en México. Este congreso busca no solo recordar los eventos de hace un siglo, sino también reflexionar sobre su legado y la relevancia de la libertad religiosa en la actualidad.

**Un Capítulo Olvidado: La Persecución Religiosa en México**

El trasfondo de la Cristiada se remonta a décadas de tensiones, que se agudizaron con la Constitución de 1917. Este marco legal sentó las bases para una profunda restricción de los derechos eclesiásticos, negando la personalidad jurídica de la Iglesia Católica y limitando severamente el culto. Sin embargo, la situación se tornó crítica con la promulgación de la “Ley sobre delitos y faltas en materia de culto religioso y disciplina externa” el 31 de julio de 1926, conocida popularmente como la “Ley Calles”, impulsada por el entonces presidente Plutarco Elías Calles.

La entrada en vigor de esta ley llevó a los obispos mexicanos a una drástica decisión: la suspensión del culto público en todo el país. Esta medida desató una ola de levantamientos espontáneos de católicos en diversas regiones, quienes, motivados por una profunda convicción, tomaron las armas en defensa de su fe y de sus tradiciones. Así dio inicio la Cristiada, un conflicto que formalmente concluyó el 21 de junio de 1929, aunque la persecución y los asesinatos de cristeros se prolongarían por varios años más.

La Conferencia del Episcopado Mexicano estima que más de 200 mil personas –entre niños, jóvenes, ancianos, campesinos, obreros, profesionistas, sacerdotes, religiosos y laicos– entregaron sus vidas como mártires durante este periodo. Entre las figuras más emblemáticas de esta persecución se encuentran San José Sánchez del Río, un joven mártir de 14 años; el Beato Padre Miguel Agustín Pro; y el Beato Anacleto González Flores, quien es considerado el patrono del laicado mexicano. No fue sino hasta 1992, con una reforma constitucional y la posterior Ley de Asociaciones Religiosas y Culto Público, que el Estado mexicano reconoció la personalidad jurídica de la Iglesia Católica.

**El Grito de “¡Viva Cristo Rey!” y la Fe Inquebrantable**

El lema “¡Viva Cristo Rey!”, insignia de los cristeros, tiene un origen particular, según relató el obispo Pedro Pablo Elizondo Cárdenas, actual Administrador Apostólico de la Diócesis de Cancún-Chetumal, quien además avala y participa en el congreso. Monseñor Elizondo explicó que esta frase surgió como una “prueba” utilizada por los soldados federales para identificar a quienes profesaban activamente su fe. Al interrogar a los católicos con “¿quién vive?”, se les ofrecía una disyuntiva: responder “¡Viva el ejército federal!” o “¡Viva Cristo Rey!”. Esta última respuesta, inicialmente una confesión de fe, evolucionó rápidamente hasta convertirse en una consigna, un lema y un grito de batalla que animaba a los combatientes: “¡Viva Cristo Rey y Viva la Virgen de Guadalupe!”.

Monseñor Elizondo Cárdenas enfatizó que la fe de los cristeros era algo “tremendamente arraigado”, parte intrínseca de su ser y de su tradición familiar. Para ellos, la fe católica era una cuestión vital, más allá de cualquier teoría. Si bien existió una “discusión teológica” entre obispos y sacerdotes sobre la licitud de defender la fe con las armas, gran parte del pueblo, especialmente los campesinos que libraron las batallas más duras en estados como Jalisco, Guanajuato, Michoacán y Colima, no se adentraron en grandes elucubraciones. Su motivación era, en palabras del prelado, una cuestión “del corazón y del sentimiento religioso”, un profundo amor a su fe que encarnaba valores evangélicos como la familia, el matrimonio y la vida, por los cuales consideraban que valía la pena dar la propia vida.

**El “Estado Laico” y la Libertad de Expresión Religiosa Hoy**

Reflexionando sobre el legado del conflicto, Monseñor Elizondo Cárdenas lamentó que, en la práctica histórica, el concepto de “Estado laico” en México haya sido malinterpretado, derivando en ocasiones hacia un modelo “anticlerical y anticatólico”. Esto se manifiesta en la restricción de mencionar a Dios en espacios públicos o educativos, intentando confinar la práctica de la fe católica a los templos y la sacristía.

El obispo también señaló cómo se ha visto afectada la libertad de expresión, donde obispos, sacerdotes e incluso laicos se ven limitados en su capacidad para manifestar su fe y hablar de ella en los medios de comunicación. Incluso, advirtió sobre “intentos de ley mordaza” para silenciar a la Iglesia.

El prelado abogó por una “sana laicidad”, que respete las creencias, la libertad de creer o no creer, y el derecho a la libertad de pensamiento, conciencia, religión y culto, incluyendo las celebraciones públicas. Si bien reconoció la existencia de tolerancia y apertura en eventos masivos como la peregrinación a la Ciudad de México, alertó sobre aquellos que buscan restringir aún más estas libertades, impulsados por prejuicios o temores a que la religión adquiera una fuerza pública que pudiera ser vista como una amenaza para algún partido político. Monseñor Elizondo subrayó que el poder de la Iglesia es espiritual y moral, no terrenal, político o económico, una distinción que, a su juicio, algunos sectores de la sociedad aún no logran comprender, viéndola como un actor político de oposición.

**Recordar la Cristiada “Con Justicia”**

A cien años del inicio de este periodo, Monseñor Elizondo Cárdenas hizo un llamado a “recordar con justicia” la Cristiada, argumentando que este pasaje ha sido, en gran medida, “borrado de la historia” oficial y de la cultura mexicana. Es fundamental, enfatizó, que se estudie, se escriba, se realicen congresos y producciones audiovisuales, ya que fue un hecho histórico de innegable trascendencia.

El Primer Congreso Cristero en Cancún, que contará con ponentes como el sacerdote Juan Razo García; Uriel Esqueda, líder de Campañas de Actívate, plataforma defensora de la libertad religiosa en México; y el Padre Javier Olivera Ravasi, Doctor en Filosofía e Historia y apologista a través del proyecto Que No Te la Cuenten (QNTLC), promete ser un espacio crucial para el análisis, la reflexión y la memoria histórica. Para aquellos interesados en más información y en participar, se invita a consultar las redes sociales del evento.

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