

El Papa León XIV durante la audiencia que concedió el 16 de septiembre de 2026 a los participantes de la conferencia "¿El siglo XXI: un nuevo tiempo de mártires?". | Crédito: Vatican Media.
Durante la conclusión de un simposio internacional en el Vaticano centrado en la persecución religiosa contemporánea, el Papa León XIV dirigió un mensaje enérgico para ensalzar la figura de los creyentes asesinados por su fe en las últimas décadas. El pontífice subrayó que la entrega silenciosa de estos hombres y mujeres constituye uno de los motores más potentes para la transmisión de la fe en la sociedad actual.
El encuentro, titulado ¿El siglo XXI: un nuevo tiempo de mártires?, se desarrolló los días 15 y 16 de septiembre en el Instituto Patrístico Augustinianum de Roma. Las jornadas fueron impulsadas por el Dicasterio para las Causas de los Santos y se enmarcan dentro de la iniciativa ecuménica denominada “Comisión para los Nuevos Mártires – Testigos de la Fe”, una estructura creada en 2023 por el entonces pontífice para registrar y honrar el sacrificio de cristianos de distintas confesiones ultimados a partir del año 2000.
La santidad ordinaria frente al secularismo
En su alocución ante los asistentes a la audiencia privada celebrada el 16 de septiembre, el Obispo de Roma reflexionó sobre cómo la memoria de estos testigos interpela al mundo moderno. Para el jerarca católico, el valor de estos mártires radica en mostrar una vivencia religiosa auténtica que se aleja de posturas meramente teóricas o doctrinales.
“La fuerza evangelizadora de los nuevos testigos de la fe representa uno de los mayores recursos de la Iglesia para anunciar el Evangelio en el mundo actual”, afirmó León XIV, quien añadió que “los testigos de la fe no proponen una ideología, sino que muestran una fe vivida en la vida cotidiana”. Asimismo, el Papa enfatizó que se trata de “hermanos y hermanas que, en diferentes contextos geográficos, históricos y políticos, han dado su vida por el Evangelio”.
En entornos marcados por la indiferencia religiosa o el escepticismo, el pontífice sostuvo que la llamada “santidad de la puerta de al lado” y el heroísmo anónimo actúan como herramientas de gran calado persuasivo, capaces de dialogar con cualquier persona más allá de sus convicciones.
El testimonio ecuménico y el rechazo social a la violencia
El simposio contó con ponencias de alto nivel, entre las que destacó la intervención del Cardenal Marcello Semeraro, prefecto del dicasterio organizador, y la del Cardenal Pierbattista Pizzaballa, Patriarca Latino de Jerusalén. Este último compartió su vivencia pastoral en Tierra Santa y un reciente encuentro que mantuvo con centenares de estudiantes universitarios en Palestina.
Pizzaballa reconoció haber albergado inquietud ante un auditorio compuesto por unos 600 jóvenes musulmanes en un contexto de guerra abierta. Sin embargo, constató que el interés principal de los asistentes giró en torno al sentido de la existencia y la doctrina cristiana. Según relató, “cuando dije que el cristianismo rechaza la violencia… se pusieron en pie y aplaudieron, diciendo que ellos también están cansados de vivir en un sistema de violencia”.
Por su parte, el Cardenal Semeraro hizo hincapié en que la vivencia extrema de la fe supera las barreras confesionales existentes entre los cristianos, acuñando el concepto del “ecumenismo de la sangre”. En sus palabras, “la sangre de los mártires precede a nuestros diálogos teológicos”, recordando que la entrega última sitúa a las diferentes ramas del cristianismo ante un núcleo compartido e indiscutible.
Casos emblemáticos y la huella histórica del 11-S
El congreso también sirvió para poner el foco en trayectorias individuales y en los puntos de inflexión geopolítica que han incrementado la hostilidad hacia las comunidades cristianas a nivel global. Entre las figuras recordadas figuró la hermana Sor Dorothy Stang, misionera estadounidense asesinada en Brasil en 2005 debido a su labor en defensa de los derechos de los pueblos originarios y la protección de la Amazonia.
Durante las jornadas se recordó que Stang se convertirá en 2025 en la primera mujer de nacionalidad estadounidense en integrar un monumento conmemorativo permanente en Roma dedicado a los mártires de la modernidad. Sor Nicoletta Spezzati, consultora del dicasterio organizador, definió a la religiosa como una mujer de profunda oración que entendía la destrucción ambiental como una ofensa directa al Creador. Marcia Goodman, sobrina de la misionera, destacó ante la prensa que su tía actuaba bajo la premisa de que todas las personas poseen una dignidad inalienable.
En el plano histórico, los ponentes analizaron las consecuencias globales de los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos. El sacerdote Roberto Regoli, presidente de la Fundación Joseph Ratzinger, calificó aquellos ataques como el catalizador de una escalada de tensiones internacionales que repercutió negativamente en la seguridad de los creyentes en diversas regiones del planeta.
Frente a las dificultades sociales, el secularismo y la inestabilidad internacional, Regoli concluyó que la persistencia silenciosa de religiosos y laicos en sus lugares de misión constituye, por sí misma, una forma elocuente de testimonio cristiano.








