

El Papa presidió el 14 de septiembre del 2025 la Misa por la “Conmemoración de los mártires y testigos de la fe del siglo XXI” en la Basílica de San Pablo Extramuros, en Roma, un encuentro ecuménico que reunió también a representantes de Iglesias Ortodoxas, Iglesias Orientales, diversas comunidades cristianas, así como instituciones ecuménicas y autoridades de dicasterios del Vaticano. Crédito: Vatican Media
La Iglesia católica ha registrado un total de 304 mártires en América Latina en lo que va del presente siglo. Estos hombres y personas devotas perdieron la vida no solo por manifestar públicamente su fe, sino también a raíz de su labor en la protección de los sectores más vulnerables, la defensa de los recursos naturales frente a la deforestación y su firme oposición al crimen organizado.
Estos casos forman parte de un extenso registro mundial promovido por la Santa Sede que ya contabiliza más de 1.700 expedientes documentados a nivel global. Durante la presentación de las cifras, el prefecto del Dicasterio para las Causas de los Santos, el Cardenal Marcello Semeraro, detalló los motivos detrás de estas muertes violentas.
“Muchos fueron asesinados por motivos de narcotráfico, por la deforestación, por oponerse a la explotación de los recursos naturales”, explicó el purpurado. Asimismo, indicó que el grupo incluye tanto a consagrados como a fieles laicos cuyas acciones y mensajes se convirtieron en un obstáculo para las redes delictivas y los intereses económicos de la región.
Un foro internacional para analizar los crímenes contemporáneos
Las declaraciones del cardenal se produjeron durante el anuncio del congreso internacional titulado “¿El siglo XXI: un nuevo tiempo de mártires?”. El evento académico y de estudio está programado para llevarse a cabo en el Pontificio Ateneo Augustinianum de Roma y cuenta con la organización directa de la Comisión Nuevos Mártires – Testigos de la Fe.
El simposio congrega a destacadas figuras del ámbito eclesial, intelectual y periodístico internacional. Entre los ponentes sobresalen el arzobispo de Kinshasa, el Cardenal Fridolin Ambongo; el patriarca latino de Jerusalén, el Cardenal Pierbattista Pizzaballa; y el fundador de la Comunidad de Sant’Egidio, Andrea Riccardi. También participan especialistas como monseñor Fabio Fabene, la periodista Lucia Capuzzi, el historiador Roberto Regoli y la religiosa sursudanesa Alice Drajea Jurugo.
La reunión da continuidad a los actos conmemorativos impulsados el año anterior, cuando el Sumo Pontífice encabezó un oficio religioso en la Basílica de San Pablo Extramuros junto a delegaciones de distintas denominaciones cristianas del mundo.


Los datos aportados por la comisión reflejan un flujo constante de nuevas admisiones al catálogo. Si bien el informe inicial comprendía 1.624 casos globales entre 2000 y 2025, la cifra actual supera los 1.700 registros debido a la incorporación continua de entre 100 y 150 nuevos testimonios durante el último año.
La santidad cotidiana y más allá de los altares
Durante su intervención ante los medios, el Cardenal Semeraro hizo hincapié en que el reconocimiento de la santidad no se circunscribe de manera exclusiva a los procesos oficiales de canonización que impulsa formalmente la institución eclesiástica.
“La gracia de la santidad en la Iglesia está representada por las canonizaciones, pero no se agota en ellas. Evidentemente, no se excluye que, para algunos de los inscritos en el Catálogo, puedan iniciarse, si se cumplen las condiciones requeridas, los correspondientes procesos de beatificación y canonización”, destacó el purpurado.
Como ejemplo de este reconocimiento formal posterior figura el caso del joven congoleño Floribert Bwana Chui, perteneciente a la Comunidad de Sant’Egidio, quien fue asesinado en el año 2007 tras rechazar sobornos y posteriormente elevado a los altares. No obstante, el objetivo primordial del proyecto es visibilizar la entrega ordinaria y constante de los creyentes en su vida diaria.
Vigencia y dimensión del testimonio cristiano
Por su parte, el historiador Andrea Riccardi enfatizó durante el encuentro que la comunidad cristiana atraviesa una etapa que puede definirse sin ambages como un periodo de persecución activa. Según recordó, la labor de recopilación memorial iniciada por Juan Pablo II con motivo del Jubileo del año 2000 cobra hoy una renovada relevancia ante la persistencia de la violencia contra los creyentes en diversas zonas del planeta.
La información que nutre este registro internacional proviene de múltiples vías, abarcando desde informes enviados por diócesis, nunciaturas y conferencias episcopales hasta investigaciones periodísticas especializadas y reportes de agencias informativas católicas.








