La Conferencia Episcopal Panameña (CEP) ha emitido un contundente mensaje a la nación, instando a la reforma integral de su Carta Magna y abordando una serie de preocupaciones apremiantes que van desde la pobreza y la violencia hasta la protección del medio ambiente. Tras su 224ª asamblea ordinaria, celebrada del 5 al 8 de enero, los obispos de Panamá subrayaron la “necesidad impostergable de darnos una nueva Constitución”, que sea un reflejo auténtico de las aspiraciones ciudadanas y una respuesta a los desafíos contemporáneos del país.
El llamado a la renovación constitucional, según los prelados, se enraíza profundamente en la herencia del 9 de enero de 1964, una fecha histórica que simboliza la lucha por la plena soberanía panameña. Aquel día, un intento de izar la bandera panameña en la Zona del Canal, entonces bajo administración estadounidense, desencadenó enfrentamientos violentos que dejaron un saldo trágico de 21 vidas y la ruptura de relaciones diplomáticas. Este evento crucial sentó las bases para las negociaciones que culminaron en la reversión del control del Canal a Panamá. Para la Iglesia panameña, el sacrificio de aquellos jóvenes “nos recuerda que la soberanía no se hereda pasivamente, sino que se defiende con convicción, unidad y entrega generosa”.
Los obispos enfatizaron que la propuesta de una nueva Constitución va más allá de una mera revisión de textos. Se trata de un proceso profundo que busca “renovar consensos, fortalecer la institucionalidad democrática, garantizar la justicia social y asegurar que el marco jurídico del país esté a la altura de los tiempos que vivimos y de los que vendrán”. Este enfoque holístico busca un pacto social renovado que impulse la estabilidad y el desarrollo equitativo para las futuras generaciones de Panamá.
**El Grito de los Más Vulnerables**
En su mensaje, la jerarquía católica también hizo un llamado urgente a la sociedad y a las autoridades para atender la “pobreza que clama al cielo”. Lejos de ser meras estadísticas, los obispos recordaron que “los pobres no pueden esperar” y representan “personas que tienen rostro e historia”, incluyendo niños, adultos mayores, mujeres, jóvenes y comunidades enteras cuya dignidad es vulnerada diariamente. La Conferencia Episcopal Panameña exhortó a la ciudadanía a no permanecer indiferente ante esta realidad, subrayando la responsabilidad colectiva de actuar para restaurar la dignidad de los más vulnerables. La superación de la pobreza en Panamá es presentada como un imperativo moral y social que requiere acciones concretas y una profunda empatía.
**Protección del Entorno y la Dignidad Humana**
La preocupación por el “cuidado de la casa común” también ocupó un lugar central en la declaración episcopal. Los obispos reafirmaron su “acompañamiento pastoral a los hermanos y hermanas de Río Indio”, una comunidad que se encuentra en el centro de un controvertido proyecto de la Autoridad del Canal de Panamá (ACP). Este proyecto busca construir un nuevo embalse para garantizar el suministro de agua del Canal, lo que ha generado oposición local debido a la posible inundación y reubicación de varias comunidades. La CEP instó a quienes deben tomar decisiones a “garantizar vida digna y tierra segura, sin exclusiones ni imposiciones”, a pesar de las promesas de compensaciones y mejoras en la calidad de vida por parte de la ACP. Esta postura subraya el compromiso de la Iglesia con un desarrollo sostenible que respete los derechos humanos y el patrimonio cultural de las comunidades afectadas.
**Frente a la Normalización de la Violencia**
Otro punto de profunda inquietud para los obispos panameños es el “aumento de la violencia que se va normalizando en la vida cotidiana”. En su mensaje, expresaron su profunda preocupación y declararon que “ninguna forma de violencia es aceptable, porque niega la dignidad de la persona humana, creada a imagen y semejanza de Dios, y se opone radicalmente al Evangelio de la vida y de la paz”. Frente a esta escalada de inseguridad, exhortaron a que la justicia actúe “con responsabilidad y eficacia, garantizando la protección real de las víctimas y el respeto irrestricto a la vida”. Este llamado busca no solo la represión del crimen, sino también la construcción de una cultura de paz y el fortalecimiento de las instituciones que velan por la seguridad ciudadana y los derechos humanos.
**Solidaridad Regional: Un Gesto hacia Venezuela**
Finalmente, los obispos de Panamá extendieron un mensaje de “cercanía y solidaridad con la Iglesia y el pueblo venezolano”, recordando que “no están solos”. En comunión con el Sucesor de Pedro, reafirmaron que “el bien del querido pueblo venezolano debe prevalecer por encima de cualquier otra consideración”. Concluyeron su mensaje con una oración, solicitando al Señor que conceda a Venezuela “el don de la reconciliación, la concordia y un futuro de colaboración, estabilidad y paz”. Esta expresión de apoyo regional resalta la visión de la Iglesia sobre la importancia de la fraternidad entre los pueblos y la promoción de la paz en todo el continente.
El mensaje de la Conferencia Episcopal Panameña tras su 224ª asamblea se erige como una hoja de ruta moral y ética para la nación, invitando a la reflexión y a la acción colectiva para construir un Panamá más justo, soberano, pacífico y solidario.






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