26 junio, 2026

Los Países Bajos han confirmado el primer caso reportado de eutanasia en un menor de entre uno y doce años, un acontecimiento que ha ocurrido después de la ampliación de su marco legal sobre la interrupción de la vida en 2024. Este hecho, revelado a finales de 2025, ha desatado una ola de preocupaciones éticas a nivel global, especialmente entre líderes católicos y organizaciones provida, quienes critican el creciente alcance de las legislaciones que permiten la muerte asistida.

El informe anual de 2025 del gobierno neerlandés, que detalla los procedimientos de interrupción del embarazo en etapas avanzadas y los procesos para terminar la vida, incluyó esta incidencia. Se trata del primer caso documentado desde que la normativa de los Países Bajos se extendió para incluir a menores de este rango de edad bajo condiciones muy específicas. La ministra de Salud neerlandesa, Sophie Hermans, corroboró esta información en una carta dirigida a la Cámara de Representantes el 22 de junio, señalando que “a finales de 2025, el comité recibió su primer informe sobre la terminación de la vida de un niño de entre 1 y 12 años”.

Hasta el momento, se han divulgado escasos detalles sobre la identidad del menor, la naturaleza de su enfermedad o las circunstancias específicas que rodearon el caso. La legislación neerlandesa exige que todos estos casos sean meticulosamente revisados por un comité independiente, cuya función es determinar si se han cumplido todos los requisitos legales establecidos. Según la comunicación de Hermans, un comité médico-jurídico ya ha evaluado la muerte y ha emitido una opinión consultiva que ha sido remitida a la fiscalía. Será la fiscalía quien, de forma autónoma, decidirá los pasos a seguir. Se anticipa que el dictamen completo del comité se publicará en su sitio web en el futuro.

**Historia y expansión de la legislación sobre eutanasia**

Los Países Bajos se posicionaron como el primer país en el mundo en legalizar la eutanasia para adultos en el año 2002. Antes de la ampliación legislativa de 2024, la eutanasia ya era una opción permitida para bebés menores de un año en situaciones excepcionales y para niños a partir de los 12 años, siempre que se contara con el consentimiento parental.

Las autoridades neerlandesas justificaron la expansión de la normativa, argumentando que estaba diseñada para abordar un número muy limitado de casos de niños con enfermedades terminales que padecen lo que describen como un “sufrimiento insoportable y sin esperanza”. Bajo las regulaciones actuales, la eutanasia para menores de entre uno y doce años puede ser autorizada exclusivamente cuando el niño padece una enfermedad terminal, sufre de forma insoportable sin pronóstico de mejoría, y no existen tratamientos razonables o alternativas de cuidados paliativos que puedan aliviar su condición.

El informe de 2025 también registró tres abortos en etapas avanzadas y no hubo informes de procedimientos de eutanasia en recién nacidos, además del caso del niño entre 1 y 12 años.

**Preocupaciones éticas y objeciones de líderes católicos**

La revelación de este caso ha generado una fuerte reacción y críticas por parte de líderes católicos y organizaciones provida. Estas voces sostienen firmemente que la respuesta adecuada de la sociedad ante el sufrimiento humano debe ser el cuidado compasivo y una gestión eficaz del dolor, en lugar de poner fin deliberadamente a una vida humana.

Joseph Meaney, investigador principal y director de coordinación internacional del National Catholic Bioethics Center, calificó el suceso como “claramente una grave violación ética”. Meaney hizo hincapié en la doctrina de la Iglesia, que enseña que “la eutanasia y el suicidio asistido son intrínsecamente malos y, por tanto, nunca pueden justificarse moralmente”. Además, subrayó la particular gravedad de la eutanasia en niños, argumentando que “un menor no puede otorgar un consentimiento informado”.

Aunque la eutanasia pueda ser percibida como un acto compasivo en situaciones de dolor extremo, Meaney afirmó que es “un grave error”. Destacó la “dignidad especial” inherente a todas las personas humanas y la existencia de medios éticos y avanzados en la medicina moderna para controlar el dolor y ofrecer cuidados integrales a los enfermos graves y a aquellos que se encuentran en la fase final de la vida. Asimismo, alertó sobre el rol histórico de los Países Bajos como precursor en las políticas de eutanasia a nivel global.

**Implicaciones internacionales y la “pendiente resbaladiza”**

El caso emerge en un momento de intenso debate sobre la muerte asistida en diversas naciones occidentales. Meaney advirtió sobre un patrón recurrente: muchas jurisdicciones inician la legalización de la eutanasia en circunstancias restringidas, solo para expandir gradualmente los criterios de elegibilidad con el tiempo. “Después de unos años de legalización, los activistas presionan para eliminar las restricciones o ampliar las categorías de personas autorizadas para ser objeto de eutanasia o suicidio asistido”, explicó.

Matt Vallière, director ejecutivo del Patient Rights Action Fund, compartió preocupaciones similares, afirmando que “cuanto más amplían los límites, más probable es que otros países lo consideren, especialmente en Occidente, tanto en Europa como en América”. Vallière citó la existencia de proyectos de ley pendientes en Francia, el Reino Unido y Escocia. También hizo referencia a la situación en Estados Unidos, donde “hay 12 estados, además del Distrito de Columbia, que han legalizado oficialmente el suicidio asistido”, evidenciando un intercambio de ideas transfronterizo.

El informe se publica en un contexto donde la eutanasia sigue en aumento en los Países Bajos. En 2025, se reportaron más de 10.000 fallecimientos por eutanasia en el país, lo que representa una proporción creciente del total de muertes anuales. Los Países Bajos figuran entre las pocas naciones que permiten la eutanasia para menores. Bélgica, por ejemplo, eliminó las restricciones de edad para la eutanasia en 2014, mientras que las propuestas para legalizar la muerte asistida continúan siendo objeto de debate en varios países occidentales, marcando un panorama complejo y de constante evolución en torno a estas decisiones de vida y muerte.

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