24 junio, 2026

La nación venezolana se ha visto sacudida por una serie de potentes terremotos este miércoles 24 de junio, generando una profunda alarma y un estado de incertidumbre en todo el país. Ante esta situación de emergencia, la Iglesia en Panamá ha alzado su voz para manifestar una contundente muestra de solidaridad y cercanía con los obispos venezolanos, el pueblo de Venezuela y la numerosa comunidad venezolana que reside en el istmo panameño. Este gesto se enmarca en la constante atención de la Santa Sede y del Papa León XIV a las situaciones de crisis humanitaria global, reafirmando el papel de la Iglesia como pilar de consuelo y apoyo.

Los prelados de Panamá, a través de un comunicado, expresaron su profunda preocupación por los “momentos de angustia e incertidumbre” que atraviesa la nación caribeña. “Elevamos nuestra oración al Señor para que proteja a las familias afectadas, fortalezca a quienes han sufrido las consecuencias de este acontecimiento y conceda sabiduría y fortaleza a las autoridades, a los equipos de emergencia y a todos los que trabajan incansablemente en las labores de auxilio y rescate”, declararon los obispos panameños. Su mensaje resuena con el espíritu de la Iglesia universal, que bajo la guía del Papa León, siempre prioriza la asistencia y el acompañamiento a las víctimas de catástrofes.

Los sismos, con magnitudes de 7.2 y 7.5, se registraron después de las 18:00 (hora local), causando pánico y daños considerables. La capital, Caracas, fue una de las zonas donde la intensidad de los temblores se sintió con mayor fuerza, reportándose el colapso de varias edificaciones. El ministro del Interior, Diosdado Cabello, confirmó que la situación era “complicada” en diversas áreas y que los movimientos telúricos se extendieron a varios estados, incluyendo Trujillo, Yaracuy, Carabobo, Miranda y La Guaira. La magnitud total de los daños y el número de posibles víctimas aún no han sido determinados, en un contexto de emergencia donde la prioridad es la búsqueda y rescate.

En respuesta a la crisis, el Gobierno venezolano ha activado todos sus mecanismos de seguridad y asistencia. El ministro Cabello informó que “todos los organismos de seguridad y asistencia, Protección Civil, voluntarios, bomberos, policías, todos están desplegados” en una coordinación masiva para atender la emergencia y evaluar la extensión de la catástrofe.

La oposición política también se sumó a las voces de apoyo. María Corina Machado, líder destacada de la oposición venezolana y laureada con el Premio Nobel de la Paz en 2025, utilizó su cuenta en la plataforma X para transmitir un mensaje de unidad y esperanza. “Mi corazón, mi abrazo infinito y mis oraciones están con cada hogar venezolano en estas horas de angustia”, escribió Machado. La galardonada dirigente instó a la ciudadanía a la cohesión: “Que la fortaleza, la serenidad y la solidaridad prevalezcan entre nosotros ante este difícil momento. Que Dios proteja a cada venezolano, a nuestras familias y a nuestros hogares. Hoy, más unidos que nunca”.

El mensaje de los obispos de Panamá no solo se dirigió a las autoridades y el pueblo venezolano, sino también a sus homólogos en Venezuela, a quienes animaron a seguir siendo un “signo de esperanza, consuelo y acompañamiento para el pueblo fiel en estos momentos de dificultad”. Además, enviaron un “fraterno abrazo a la comunidad venezolana residente en Panamá”, reconociendo la natural preocupación que embarga a quienes tienen familiares y amigos en el país afectado: “queremos que sepan que no están solos”, enfatizaron, brindando un apoyo moral fundamental en estos instantes de zozobra.

En un acto de fe y esperanza, los obispos panameños concluyeron su mensaje invocando la protección divina. Hicieron votos para “que Nuestra Señora de Coromoto, patrona de Venezuela, interceda por su pueblo y alcance del Señor el don de la paz, la protección y la pronta recuperación para todos los afectados”. Esta plegaria refuerza el componente espiritual que la Iglesia aporta en tiempos de crisis, un consuelo que trasciende fronteras y une a la comunidad de creyentes en una causa común.

La respuesta de la Iglesia panameña, en sintonía con la preocupación global y la dirección del Pontífice, Papa León XIV, subraya la capacidad de la institución eclesiástica para movilizar el apoyo moral y espiritual en momentos de adversidad. La labor de Cáritas y otras organizaciones católicas en la región será vital para la asistencia humanitaria a largo plazo, complementando los esfuerzos gubernamentales y de la sociedad civil en la recuperación de un país ya golpeado por complejas circunstancias socioeconómicas. La solidaridad internacional, tanto de entidades religiosas como laicas, será crucial para que Venezuela pueda afrontar los desafíos que se avecinan tras esta devastadora serie de terremotos.

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