26 junio, 2026

Córdoba, Argentina – En un momento crucial para la salud pública y la pastoral social en América Latina, se presentó oficialmente en Córdoba, Argentina, el Manual de la Pastoral Latinoamericana de Acompañamiento y Prevención de Adicciones (PLAPA). Este documento, gestado desde la experiencia directa en las comunidades y descrito como un trabajo que “nace del barro”, busca consolidar una metodología centrada en la persona, utilizando una “pedagogía de la ternura” para abordar el complejo desafío de las adicciones.

La presentación, realizada de manera virtual, congregó a destacados especialistas que participaron en la redacción del manual. Desde Roma, la Dra. Emilce Cuda, teóloga y secretaria de la Pontificia Comisión para América Latina del Vaticano, aportó la perspectiva vaticana y eclesial. Desde Colombia, el sacerdote argentino Carlos “Charly” Olivero, con una vasta trayectoria en los Hogares de Cristo e impulsor de la red PLAPA en el Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM), compartió la visión desde el terreno. Finalmente, el Dr. Alex Behn, psicólogo y profesor asociado de la Pontificia Universidad Católica de Chile, director del Instituto Milenio para la Investigación en Depresión y Personalidad, ofreció la mirada científica y clínica.

**Un manual forjado en la realidad**

El Padre Olivero enfatizó que el manual es el resultado de un proceso participativo y no de un ejercicio teórico. “Este manual nace del clamor de nuestras pastorales, de nuestras comunidades que vienen trabajando hace años y acompañando a personas que atraviesan este sufrimiento”, afirmó. El objetivo principal es organizar y sistematizar este conocimiento empírico para ofrecer una herramienta práctica y adaptable a diversas realidades.

Olivero destacó tres pilares fundamentales que definen el manual. En primer lugar, su carácter “eclesial”, que subraya el rol distintivo de la Iglesia en la prevención y el acompañamiento de las adicciones. Esto incluye su arraigo territorial, la fuerza de la comunidad, la capacidad de brindar sentido y, crucialmente, una perspectiva que no reduce a la persona a su consumo.

En segundo lugar, el manual se concibe como un “puente” entre la ciencia y la fe. El sacerdote rechazó la falsa dicotomía entre una pastoral que ora pero ignora la evidencia científica, y una clínica que trata pero carece de un enfoque humano y compasivo. Este documento fusiona el rigor conceptual con prácticas concretas, recogidas de experiencias en barrios, cárceles y las periferias de toda la región.

Finalmente, su metodología “sinodal” resalta la participación de más de 300 personas de 18 países, organizadas en grupos de trabajo. “No fue un texto escrito por un experto que después se mandó para una revisión, sino que fue un proceso en el que un montón de agentes pastorales, obispos, religiosas, sacerdotes, laicas, laicos, estuvieron trabajando, dialogando, amasando este proceso”, explicó. El manual, aseguró Olivero, incorpora una “carne muy latinoamericana y católica”, integrando el aporte de los sacramentos, la palabra de Dios y el camino espiritual en la recuperación.

**Poner a las personas primero: el método “ver, juzgar y actuar”**

El manual adopta el método latinoamericano de “ver, juzgar y actuar”. Comienza con un diagnóstico participativo, seguido por el “juzgar” como el núcleo teórico, y culmina con el “actuar” a través de propuestas para distintos niveles: parroquias, escuelas, calles y cárceles. El Padre Olivero subrayó la prioridad de la dignidad humana: “Quisimos poner a las personas primero: su historia, su situación, su contexto vital, sin dejar de mirar la cuestión de las sustancias”. En esta línea, el manual promueve un lenguaje respetuoso, utilizando “personas con problemas” en lugar de términos estigmatizantes como “adictos” o “drogadictos”, reconociendo el poder del lenguaje para configurar la mirada y las respuestas pastorales.

Este manual es un “proceso vivo”, enfatizó, sujeto a actualización constante y abierto a la contribución de la comunidad.

**El apoyo de la Santa Sede y la bendición de León XIV**

La Dra. Emilce Cuda, en su intervención, describió el manual como “un proyecto de vida para los que no tienen vida”, reflejando el compromiso de la Iglesia con los jóvenes de América Latina, una región con altos índices de suicidio juvenil relacionados con situaciones de vulnerabilidad. Como parte de su labor de conectar a las Iglesias particulares con el Santo Padre, la Dra. Cuda indicó que el proyecto fue presentado a la Pontificia Academia para la Vida.

Un punto culminante de la presentación fue el anuncio de que el próximo 27 de agosto, los responsables del proyecto serán recibidos por el Papa León XIV en el Vaticano. Esta audiencia busca dar visibilidad global al manual, asegurando que “todos sepan que este proyecto existe, que tiene la bendición del Santo Padre y que cuenta con el acompañamiento de dos instituciones de la Santa Sede, como son la Pontificia Comisión para América Latina y la Academia para la Vida”, anticipó la Dra. Cuda. Para ella, el manual es un “ejemplo de solidaridad” que une reflexión y acción, demostrando que “la fe no es solamente rezar, la fe también es acción”.

**Ciencia conectada y comprometida: el desafío del fentanilo**

El Dr. Alex Behn complementó estas perspectivas con la visión de una ciencia que no sea abstracta, sino “conectada y comprometida” con la realidad. Recordó que la base de todo tratamiento en salud mental y medicina es la humanidad y la vocación de acercarse a quien sufre.

Behn compartió una noticia relevante: en el año 2026, se iniciaron estudios en humanos para desarrollar una vacuna contra el fentanilo. Esta vacuna, explicó, permite que el sistema inmunológico reconozca el fentanilo e impida que atraviese la barrera hematoencefálica, neutralizando sus efectos. Sin embargo, el Dr. Behn advirtió sobre la amenaza que representa esta droga, que ya es la principal causa de muerte entre jóvenes de 18 a 44 años en Estados Unidos, y que se aproxima “como una tormenta” a países de la región como México, Puerto Rico, Brasil, Argentina y Chile.

A pesar del potencial de la vacuna, el psicólogo enfatizó que no es la solución total. “El criterio primero del acompañamiento no es el resultado clínico […] sino la dignidad de la persona”, afirmó. Resaltó que no tiene sentido invertir solo en soluciones moleculares si las comunidades carecen de apoyo y sentido. La mayoría de las enfermedades mentales se ven influenciadas por determinantes sociales como la inequidad, la pobreza, la violencia barrial y la falta de oportunidades. “¿Qué pasa si vacunamos pero seguimos dejando solas a las personas?”, se preguntó el Dr. Behn, subrayando que la reconstrucción del tejido humano es insustituible.

El Manual de la Pastoral Latinoamericana de Acompañamiento y Prevención de las Adicciones (PLAPA) está disponible para descarga gratuita en www.plapa.org.

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