El séptimo día del viaje apostólico del Papa León XIV por el continente africano marcó un hito significativo, con el Pontífice celebrando su primera Misa en Angola y elevando un vibrante llamado a la paz mundial. La jornada, este domingo 19 de abril, concluyó una semana intensa de actividades pastorales, donde el Santo Padre no solo reforzó la fe entre los angoleños, sino que también extendió un mensaje de esperanza y reconciliación para regiones en conflicto, como Líbano.
**Multitudinaria Misa en Luanda: Un Llamado a la Fidelidad y la Esperanza**
La mañana del domingo se convirtió en un momento de fervor y unión para más de 100.000 fieles congregados en la explanada de Kilamba Kiaxi, en Luanda. El Papa León XIV, tras ser recibido con una ovación ensordecedora y recorrer la multitud en su papamóvil, ofició su primera Misa en suelo angoleño. La atmósfera estuvo cargada de una profunda devoción, reflejo de la arraigada fe católica en el país.
Durante su homilía, el Pontífice abordó temas cruciales para la comunidad angoleña y la Iglesia universal. Hizo un enfático llamado a la **fidelidad a la Iglesia**, advirtiendo sobre el peligro de diluir la religiosidad tradicional con “elementos mágicos y supersticiosos que no contribuyen al verdadero camino espiritual”. León subrayó la importancia de una fe auténtica y arraigada en los principios del Evangelio.
Asimismo, el Papa León XIV no eludió la compleja realidad social y económica de Angola. Se refirió a “los problemas sociales y económicos y las diferentes formas de pobreza” que afectan al país, destacando la necesidad de una Iglesia activa y comprometida. “Estas situaciones —afirmó el Pontífice— reclaman la presencia de una Iglesia que sepa acompañarlos en el camino y escuchar el lamento de sus hijos”. Este mensaje resalta la dimensión social de la misión eclesial, instando a la comunidad católica a ser un faro de esperanza y un agente de cambio ante las desigualdades.
**Un Gesto de Humildad Antes del Altar**
Un detalle captado desde el aire, previo al inicio de la Eucaristía, reveló la sencillez y cercanía del Papa León XIV. Las imágenes aéreas mostraron al Santo Padre saludando uno a uno a todos los colaboradores que participaron en la celebración, desde los ministros hasta el personal de apoyo. Este gesto, cargado de humildad, puso de manifiesto el reconocimiento de León hacia quienes hacen posible el desarrollo de la liturgia, humanizando aún más su figura ante los ojos de los fieles.
**El Papa León XIV y su Esperanza por la Paz en Líbano**
Al concluir la celebración eucarística y antes de dirigir el rezo del Regina Coeli, el Santo Padre extendió su solidaridad y esperanza a las zonas en conflicto. El Papa León XIV manifestó su cercanía a todas las personas que sufren, para que “incluso en el dolor permanezca viva la luz de la fe, y con ella la esperanza en un mundo mejor”. Sus palabras resonaron como un bálsamo para quienes viven bajo el azote de la guerra y la incertidumbre.
De manera particular, el Pontífice mostró su profunda esperanza por la tregua anunciada en Líbano, describiéndola como un “brote de alivio para el pueblo libanés y para el Levante”. Cientos de miles de cristianos y ciudadanos de otras confesiones han padecido las devastadoras consecuencias del conflicto en la región. El Papa León XIV aprovechó la oportunidad para lanzar un vehemente llamamiento a la comunidad internacional y a los actores implicados: “Aliento a quienes están trabajando por una solución diplomática a continuar los diálogos de paz, para hacer permanente el cese de las hostilidades en todo el Medio Oriente”. Este mensaje subraya la importancia de la diplomacia y el diálogo como vías irrenunciables para alcanzar una paz duradera.
**El Rosario en Mamã Muxima: Amor frente a la Guerra**
La tarde llevó al Papa León XIV a otro de los enclaves espirituales más significativos de Angola y del África subsahariana: el santuario de Mamã Muxima. Tras un breve traslado en helicóptero, el Pontífice presidió el rezo del Santo Rosario en este centro mariano, cuyo nombre significa “Madre del Corazón” en kimbundu, una de las lenguas predominantes en el norte del país.
Edificado por los portugueses en el siglo XVII sobre una colina que domina el río Kwanza, el más grande de Angola, el santuario de Mamã Muxima es un símbolo de la devoción mariana y un punto de peregrinación para miles de fieles. Allí, el Santo Padre confió a los presentes un “gran proyecto” que la Santísima Virgen encomienda: “Construir un mundo mejor y acogedor, donde no haya más guerra, injusticia, pobreza ni deshonestidad, y donde los principios del Evangelio inspiren y modelen cada vez más los corazones, las estructuras y los programas, para el bien de todos”.
Con una voz firme y llena de convicción, León XIV proclamó un mensaje que resuena con urgencia en el contexto global actual: “¡Es el amor el que debe triunfar, no la guerra!”. El Pontífice enfatizó que este llamado a la fraternidad y la paz radica en el corazón mismo de María, la Madre de todos, reafirmando la centralidad del amor cristiano como motor de transformación social y personal.
**Balance de una Semana Apostólica**
Este domingo, que marcó una semana desde el inicio de su viaje apostólico, el Papa León XIV demostró su compromiso inquebrantable con la evangelización y la promoción de la dignidad humana. Desde las homilías que invitan a una fe profunda y a la acción social, hasta los gestos de humildad y los llamamientos a la paz en regiones azotadas por conflictos, su presencia en Angola ha sido un faro de esperanza. El Pontífice continúa su misión, llevando el mensaje del Evangelio y la cercanía de la Iglesia a los confines del mundo, reafirmando su papel como constructor de puentes y promotor de la paz.






