20 abril, 2026

Luanda, Angola – En un mensaje cargado de espiritualidad y un profundo llamado a la acción social, el Papa León XIV dirigió el pasado 19 de abril el rezo del Santo Rosario desde el venerado Santuario de Mama Muxima en Angola. Ante una multitud vibrante de fieles, el Pontífice destacó la oración mariana no solo como una devoción arraigada en la tradición, sino como un compromiso tangible para cultivar un amor universal y dedicar esfuerzos a la construcción de una sociedad más justa.

Durante su alocución, Papa León XIV subrayó que el acto de rezar el Rosario “nos compromete a amar a cada persona con corazón maternal, de manera concreta y generosa, y a dedicarnos al bien de los demás, especialmente de los más pobres”. Esta afirmación central resonó en el santuario, enfatizando la conexión intrínseca entre la fe profunda y la responsabilidad social hacia los más vulnerables.

El Santo Padre compartió este momento de fervor con jóvenes, miembros de la Legión de María y devotos de Mama Muxima, a quienes se refirió afectuosamente como la “Madre del corazón”. León XIV recordó cómo el Santo Rosario, una devoción que describió como antigua y sencilla, ha sido desde sus orígenes una oración accesible para todos en la Iglesia. Citando a su santo predecesor, San Juan Pablo II, el Papa León evocó la visión de un cristianismo que mantiene “la novedad de los orígenes” y se siente “impulsado por el Espíritu de Dios a ‘remar mar adentro’ para anunciar y proclamar a Cristo al mundo como Señor y Salvador”. El Pontífice afirmó que estas palabras se adaptan de manera especial a la vitalidad de la Iglesia angoleña, en la que, sin duda, se percibe “la frescura de la fe y la fuerza del Espíritu”.

El Santuario de Mama Muxima, un lugar de peregrinación con siglos de historia, ha sido testigo de innumerables oraciones en momentos de alegría y dolor que han marcado la trayectoria de Angola. Este santuario, según León, es un corazón palpitante que la Madre mantiene vivo, acogiendo las súplicas y promesas de miles de personas, incluso de quienes solo pueden confiar sus intenciones a través de cartas y mensajes, como bien recordó Su Excelencia. Mama Muxima, en su rol de “Madre del corazón”, recibe a todos, escucha a todos y reza por todos sus hijos.

Durante el rezo, se meditaron los Misterios Gloriosos de la vida de Jesús, invitando a los presentes a contemplar en su glorificación el destino de la humanidad y en su amor, la misión evangelizadora. León XIV enfatizó que Cristo, al vencer a la muerte en la Pascua, reveló el camino hacia el Padre. Para que la humanidad pueda recorrer esta senda luminosa y compartir su belleza, se nos ha dado el Espíritu Santo, que anima y sostiene el camino y la misión. Al igual que María, los fieles están hechos para el cielo y hacia él caminan con alegría, mirándola como “Madre bondadosa y modelo de santidad”, para llevar la luz del Resucitado a los hermanos y hermanas.

El Papa León profundizó en el significado del título de “Madre del corazón” con el que los fieles han rebautizado espontáneamente el santuario, originalmente dedicado a la Inmaculada Concepción. Este apelativo, explicó, evoca el corazón de María: un corazón puro y sabio, capaz de atesorar y meditar los acontecimientos extraordinarios de la vida de su Hijo. Al rezar juntos, el Papa y los fieles se dejaron acompañar por María en el recuerdo de Jesús, recorriendo con Ella diversos momentos de su vida para “alimentar en nosotros un amor universal como el suyo”.

De esta profunda reflexión se desprende el compromiso esencial: amar a cada persona con una generosidad maternal. El Pontífice instó a los fieles a esforzarse sin medida para que nadie carezca de amor ni de lo necesario para vivir con dignidad y felicidad. Esto se traduce en acciones concretas: garantizar alimento a quienes padecen hambre, cuidados a los enfermos, educación adecuada a los niños y una vejez serena a los ancianos. “Una madre piensa en todas estas cosas; María piensa en todas estas cosas y nos invita también a nosotros a compartir su solicitud”, afirmó León XIV, instando a la comunidad a emular la solicitud de la Virgen.

Dirigiéndose especialmente a los jóvenes y a los miembros de la Legión de María, el Papa les confió una gran misión: la de construir un mundo mejor. Esta tarea, dijo, debe ser acogedora, libre de guerras, injusticias, miseria y deshonestidad. Es un proyecto donde los principios del Evangelio inspiren y moldeen corazones, estructuras y programas, para el bien de todos. En este contexto, mencionó la construcción de un nuevo santuario de mayor capacidad como un signo tangible de la visión de futuro que la Iglesia de Angola está edificando.

Con un mensaje contundente y universal, el Santo Padre concluyó: “¡Es el amor el que debe triunfar, no la guerra!”. Esta enseñanza, emanada del corazón de María, la Madre de todos, es una guía para la acción. León XIV invitó a todos a salir del santuario como “ángeles-mensajeros” de vida, llevando a cada rincón la caricia de María y la bendición de Dios. Recitando el Himno a Mama Muxima, que dice “Madre del corazón, venimos a ti para ofrecerte todo… Venimos a pedir tu bendición”, el Papa León animó a los fieles a ofrecer todo a María entregándose a sus hermanos y, por su intercesión, recibir y llevar con alegría la bendición del Señor a todos aquellos con quienes se encuentren.

Desde las Redes

Desde las Redes es un portal católico dedicado a la Evangelización digital. Somos un equipo de profesionales poniendo nuestros dones al servicio de la Iglesia. Lancemos las redes y compartamos la fe.

Nuevos