Un grupo de dieciocho jóvenes religiosos salesianos, procedentes de diversas Inspectorías de América, concluyó recientemente un programa intensivo de preparación para su Profesión Perpetua. La particularidad de la edición de este año, que se lleva a cabo cada dos años en el mes de enero, residió en un innovador formato que combinó una extensa peregrinación por sitios históricos salesianos en Argentina con jornadas de formación y discernimiento en Junín de los Andes, en la Patagonia. Esta experiencia, marcada por la escucha, la fraternidad y la profunda reflexión espiritual, busca fortalecer el compromiso vocacional de estos futuros líderes de la Congregación Salesiana.
Los participantes de este significativo encuentro provenían de Inspectorías de Brasil, Bolivia, Chile, Ecuador, Perú y Argentina, configurando un crisol de culturas y experiencias dentro del carisma salesiano. Durante casi tres semanas, los jóvenes estuvieron acompañados por un equipo de formadores compuesto por destacados sacerdotes salesianos: el P. Paulo Profilo, de la Inspectoría de San Pablo (Brasil); el P. Darío Navarro, de la Inspectoría de Chile; el P. José Ruiz, de la Inspectoría de Ecuador; y el P. Manuel Cayo, de la Inspectoría anfitriona, Argentina Sur (ART). Este acompañamiento brindó una guía espiritual y formativa fundamental a lo largo de todo el proceso.
A diferencia de encuentros anteriores, que solían concentrarse íntegramente en Junín de los Andes, esta edición 2024 inició con una enriquecedora peregrinación misionera. Partiendo desde la capital argentina, Buenos Aires, los jóvenes religiosos emprendieron un viaje que los llevó por algunos de los puntos neurálgicos de la primera misión salesiana en la Patagonia, hace ya 150 años. Esta travesía no solo representó un recorrido geográfico, sino una inmersión profunda en las raíces históricas y espirituales de la obra de Don Bosco en estas tierras.
El itinerario de la peregrinación incluyó paradas en localidades emblemáticas del sur de la provincia de Buenos Aires, como Bahía Blanca, Fortín Mercedes y Carmen de Patagones. Continuó por la provincia de Río Negro, visitando Viedma y Chimpay, para luego adentrarse en Neuquén, con escalas en Zapala y San Ignacio. Cada uno de estos lugares tiene una profunda resonancia en la historia salesiana argentina, siendo testigos de los primeros pasos de evangelización y educación en la región.
Uno de los momentos más emotivos y significativos de la peregrinación fue la oportunidad de visitar y orar ante las tumbas de figuras centrales de la espiritualidad salesiana ligadas a Argentina. Los jóvenes tuvieron la gracia de rezar ante los restos de San Artémides Zatti, el enfermero santo de Viedma; el Beato Ceferino Namuncurá, el joven mapuche modelo de virtud; y la Beata Laura Vicuña, patrona de la familia salesiana. Estas visitas permitieron a los participantes conectar de manera tangible con el legado de santidad y el heroísmo vocacional que ha florecido en la Patagonia.
Los días de peregrinación resultaron ser extraordinariamente fecundos. Más allá de la visita a lugares históricos y la rememoración de figuras espirituales, los hermanos tuvieron la invaluable oportunidad de compartir sus propias historias vocacionales, sus trayectorias personales en la vida religiosa y sus experiencias de fe. Estos espacios de diálogo y escucha mutua fortalecieron los lazos de fraternidad y ofrecieron un marco propicio para el discernimiento personal y comunitario en la recta final hacia el compromiso definitivo con la Profesión Perpetua.
Finalmente, la peregrinación concluyó en Junín de los Andes, en el corazón de la Patagonia andina. En este idílico entorno, se dio paso a las actividades más estructuradas del encuentro, centradas en temas fundamentales para la etapa formativa previa a la profesión perpetua. Las jornadas incluyeron charlas formativas y talleres de abordaje sobre aspectos teológicos, pastorales y comunitarios de la vida salesiana, así como momentos de oración personal y comunitaria que nutrieron la interioridad de cada joven.
La etapa en Junín contó con la valiosa participación de expertos en formación religiosa. El Consejero General para la Formación de la Congregación Salesiana, P. Silvio Roggia, se hizo presente de manera virtual para compartir reflexiones clave. Asimismo, la Dra. Graciela Gigliotti y el P. Cássio Rodrigo de Oliveira, de la Inspectoría de San Pablo (Brasil), aportaron sus conocimientos y experiencia a los debates y discusiones.
Un punto culminante de la fase de Junín fue el retiro de desierto, realizado el 21 de enero en el parque temático Vía Christi. Este espacio de profunda introspección y encuentro con la trascendencia permitió a los religiosos adentrarse en un proceso de profundización espiritual y discernimiento final, crucial para la toma de una decisión tan trascendental como la profesión perpetua.
El encuentro culminó el jueves 22 de enero con una jornada de evaluación y cierre, que coincidió providencialmente con la memoria litúrgica de la Beata Laura Vicuña. Esta feliz coincidencia permitió a los jóvenes compartir un momento especial con la comunidad local, visitando los lugares donde vivió la Beata y celebrando su legado en un contexto de renovado compromiso. La experiencia conjunta de peregrinación y formación ha dejado en estos jóvenes salesianos una huella imborrable, fortaleciendo su vocación y preparándolos para servir con renovado espíritu a la Iglesia y a la juventud, siguiendo el ejemplo de San Juan Bosco.





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