18 septiembre, 2026

El Papa, en un encuentro de diálogo interreligioso | Crédito: Vatican Media

Con motivo del 60.º aniversario de la declaración conciliar Nostra Aetate, la Santa Sede ha dado a conocer un texto oficial en el que aboga por profundizar el entendimiento entre confesiones para consolidar una sociedad fraterna capaz de integrar las diferencias. Sin embargo, el organismo eclesiástico ha descartado de forma tajante la creación de una gran religión mundial y ha ratificado la figura de Jesucristo como el único Redentor.

El escrito lleva la rúbrica de los cardenales Víctor Manuel Fernández, Kurt Koch y George Jacob Koovakad, al frente respectivamente del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, el Dicasterio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos y el Dicasterio para el Diálogo Interreligioso. A ellos se suman los secretarios de estas oficinas: monseñor Armando Matteo, monseñor Flavio Pace y monseñor Indunil Janakaratne Kodithuwakku Kankanamalage.

El documento concluye con la fórmula formal "Ex Audientia, 22 de junio de 2026, León PP. XIV", un mecanismo protocolario de la Curia que confirma que el material fue analizado por el Pontífice en audiencia formal y que cuenta con su visto bueno para su difusión pública, dotándolo así de un peso doctrinal significativo.

La necesidad de abandonar viejas posturas

De acuerdo con el comunicado, la complejidad del mundo actual exige fomentar de manera activa la cultura del encuentro y el respeto recíproco. Para lograrlo, los dicasterios firmantes consideran indispensable "un auténtico cambio de mentalidad" que deje atrás las dinámicas defensivas.

En este sentido, se exhorta a los creyentes a prescindir de las "lógicas de defensa, hostilidad o conquista" para abrazar una postura marcada por la apertura y la valentía institucional.

"La defensa intransigente de la propia posición y el proselitismo, como única forma de encuentro con ‘el otro’, ya no tienen sentido en un mundo que se asemeja cada vez más a una aldea global interconectada y en continuo fermento", puntualiza el texto.

Firme oposición a una amalgama de creencias

Al mismo tiempo, la jerarquía católica previene contra las lecturas equívocas del acercamiento ecuménico e interreligioso, rechazando explícitamente la idea de "fundar una gran religión mundial en la que todas las creencias queden niveladas".

"Esa posibilidad debe descartarse por respeto a uno mismo y a los demás. Se trata, en cambio, de construir una sociedad fraterna capaz de aceptar las diferencias", aclara la institución.

Asimismo, se subraya que el intercambio real no se limita a exponer dogmas o contraponer visiones del mundo, sino que impulsa a las distintas tradiciones a buscar "con lucidez y esperanza las condiciones para una convivencia pacífica".

Pese al camino recorrido en las últimas seis décadas, la curia admite que persisten reticencias y temores en ciertos sectores ante el riesgo de caer en el relativismo doctrinal o la pérdida de identidad. Para contrarrestar estas dudas, la Iglesia recuerda su premisa de acoger con estima todo lo verdadero y santo presente en otras fes.

Valoración del extremismo y la libertad de culto

El documento examina asimismo las tensiones geopolíticas y sociales, exigiendo una clara separación entre los grupos extremistas y la práctica religiosa pacífica. En este ámbito, condena con firmeza las expresiones de islamofobia.

Al mismo tiempo, la Santa Sede alerta sobre el peligro que suponen "el auge de los fundamentalismos, la permanencia de los prejuicios, la manipulación política de las pertenencias religiosas o la violencia en nombre de Dios".

El texto también alza la voz ante las constantes persecuciones a cristianos en distintas regiones del planeta, señalando que cualquier agresión por motivos de fe vulnera la dignidad humana y requiere una respuesta global basada en el respeto mutuo.

Educación y raíces históricas

Para afrontar estas realidades, los dicasterios proponen estructurar una nueva pedagogía del entendimiento que permee los seminarios y centros de formación teológica, dotando a los fieles de herramientas críticas para interactuar en contextos plurales.

Finalmente, el documento repasa el impacto histórico de Nostra Aetate, concebida originariamente como una respuesta a los horrores del antisemitismo y la Shoá. En este contexto, se reafirma el vínculo indisoluble entre el cristianismo y sus raíces judías, recordando que el propio Jesucristo perteneció a dicho pueblo de manera permanente.

Nuevos