17 febrero, 2026

**Ciudad del Vaticano** – El Papa León XIV lanzó un llamado contundente a la juventud mundial, instándolos a cultivar el coraje frente a los complejos desafíos contemporáneos y a forjar un camino de paz y fraternidad universal. Durante su encuentro con un centenar de líderes emergentes en la Sala Clementina del Vaticano, el Santo Padre subrayó que la búsqueda de soluciones a las problemáticas globales no es una tarea solitaria, sino un compromiso colectivo que requiere valentía y visión.

El pasado sábado, estos cien jóvenes líderes, provenientes de diversas latitudes y formaciones, convergieron en el corazón de la Santa Sede como parte de la convención de la Escuela de Liderazgo Sinodal Global. El evento se articuló bajo el inspirador lema “Una humanidad, un planeta”, conceived as an innovative laboratory designed to transform los grandes retos que enfrenta nuestra casa común en proyectos concretos y tangibles. El objetivo principal de la Escuela es nutrir una nueva generación de líderes con la capacidad de responder a las exigencias más apremiantes del mundo actual, desde la sostenibilidad ambiental hasta la cohesión social.

En su discurso, el Sucesor de Pedro enfatizó que la diversidad inherente a los participantes —sus distintas nacionalidades, culturas y credos— lejos de ser un factor de disenso o rivalidad, representa una fuente invaluable de colaboración y crecimiento mutuo. Esta perspectiva, remarcó, es intrínseca a un enfoque sinodal. “La sinodalidad, como forma de comunión que nos une, nos capacita para comprender la realidad desde la percepción de quienes nos rodean, más allá de nuestra propia observación. Nos entrena para construir visiones integrales que respeten la complejidad sin sucumbir a la confusión, y para buscar la verdad sin temor a la confrontación,” explicó el Pontífice, delineando una hoja de ruta para el diálogo constructivo y el entendimiento recíproco.

Recordando la visión de su predecesor, el Papa Francisco, expresada en la Exhortación Apostólica *Querida Amazonía* y sus “cuatro sueños” (eclesiales, ecológicos, sociales y culturales), el Papa León XIV hizo un llamamiento urgente a dedicar “lo mejor de nuestra energía” a la materialización de estos ideales. Subrayó la particular relevancia de este compromiso en un momento histórico marcado por una creciente marea de injusticia, violencia y conflictos bélicos en diversas regiones del planeta. “Hoy, su rol como líderes implica una responsabilidad creciente en la promoción de la paz: no solo entre las naciones, sino en cada espacio donde viven, estudian y trabajan día a día,” afirmó, delineando el alcance inmediato y global de la acción juvenil.

El Santo Padre profundizó en la naturaleza multifacética de la paz, presentándola no solo como un ideal, sino como una realidad con varias dimensiones. Primero, la paz es un “don”, una herencia recibida de aquellos que nos precedieron en la historia humana, por lo cual debemos estar agradecidos. Segundo, es un “bien” que merece ser valorado y cultivado constantemente. Tercero, la paz constituye una “alianza”, un pacto que confiere un compromiso común a todos: honrarla cuando existe y trabajar incansablemente para alcanzarla cuando está ausente. Finalmente, y quizás lo más crucial, la paz es una “promesa” que alimenta la esperanza de un mundo mejor, un anhelo compartido por todas las personas de buena voluntad, sin importar su origen o creencias.

En la consecución definitiva de este estado de armonía, la política emerge como un actor esencial. Por ello, el Obispo de Roma instó a los jóvenes líderes a explorar y establecer “formas participativas que involucren a todos los ciudadanos, hombres y mujeres, en la vida institucional de los Estados”. Sobre estas bases sólidas, prosiguió el Papa León XIV, se podrá edificar la “fraternidad universal” que, entre la juventud, se anuncia como “signo de un tiempo nuevo”. Afirmó que el trabajo de estos jóvenes encuentra su más alta expresión cuando se orienta a lograr “una humanidad pacificada en la justicia,” ligando intrínsecamente la paz con la equidad social.

El Pontífice hizo una reflexión incisiva sobre los obstáculos internos a la paz, declarando que “no habrá paz sin poner fin a la guerra que la humanidad libra contra sí misma cuando descarta a los débiles, cuando excluye a los pobres, cuando permanece indiferente ante los refugiados y los oprimidos”. Concluyó esta idea con una poderosa sentencia: “Solo quien cuida de los más pequeños puede hacer cosas verdaderamente grandes”, un principio fundamental de la doctrina social de la Iglesia que resalta la dignidad de cada persona.

Finalmente, el Papa León XIV, haciendo eco de las palabras de Santa Teresa de Calcuta, aseveró que “el mayor destructor de la paz hoy en día es el aborto”. En este contexto, animó a los jóvenes a comprender que “ninguna política puede ponerse al servicio de los pueblos si excluye de la vida a quienes están por venir al mundo, si no socorre a quienes se encuentran en la indigencia material y espiritual”, reforzando la defensa de la vida desde la concepción y el apoyo a los más vulnerables en todas sus etapas.

Para concluir su emotivo discurso, el Santo Padre reiteró su mensaje inicial: “Ante los numerosos retos del presente, recobren valor, recordando que no están solos en la búsqueda de la fraternidad universal; el único Dios nos da la tierra como hogar común para todos los pueblos”. Acto seguido, impartió su Bendición Apostólica, sellando un encuentro que busca inspirar y empoderar a la próxima generación de líderes globales en su misión de construir un mundo más justo, solidario y pacífico.

Agregar comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Desde las Redes

Desde las Redes es un portal católico dedicado a la Evangelización digital. Somos un equipo de profesionales poniendo nuestros dones al servicio de la Iglesia. Lancemos las redes y compartamos la fe.

Nuevos