Las reliquias de Santa Mama Antula, la primera santa argentina, se encuentran realizando una significativa peregrinación por diversas diócesis del país, un itinerario que busca preparar el camino hacia el Encuentro Nacional Misionero previsto para mayo de 2026. Como parte de esta extensa gira espiritual, las veneradas reliquias harán una parada especial en la ciudad balnearia de Necochea, dentro del ámbito de la Diócesis de Mar del Plata, ofreciendo a los fieles la oportunidad de conectar con el legado de esta figura histórica de la fe argentina.
Este evento representa un momento de profunda reflexión y devoción para la comunidad católica local y nacional. La presencia de las reliquias de Santa Mama Antula en Necochea está programada para este fin de semana, específicamente el sábado 10 de enero de 2026 y el domingo 11 de enero de 2026. Los fieles podrán participar de dos Misas especiales que se celebrarán en la Parroquia Nuestra Señora de Lourdes, ubicada en Calle 6 entre 83 y 85, frente a la Plaza San Martín de la Villa Díaz Vélez. Las celebraciones eucarísticas tendrán lugar el sábado a las 20:30 horas y el domingo a las 20:00 horas, momentos diseñados para la oración y la devoción en torno a la santa.
**Un Itinerario con Propósitos Claros**
El recorrido de las reliquias de Santa Mama Antula se inició en septiembre de 2025 desde la sede de Obras Misionales Pontificias (OMP) de la Diócesis de Chascomús. Desde entonces, ha abarcado y continuará visitando un total de ocho regiones pastorales de Argentina, tejiendo una red de fe y preparación a lo largo y ancho del territorio nacional.
Esta peregrinación posee una triple finalidad, cuidadosamente articulada por la Iglesia argentina. En primer lugar, busca avivar y estimular la preparación rumbo al Encuentro Nacional de Grupos Misioneros, un evento de gran envergadura que congregará a miles de misioneros y laicos en mayo de 2026 en la ciudad de Córdoba. La presencia de las reliquias es un llamado a renovar el espíritu evangelizador y a fortalecer el compromiso con la misión de la Iglesia.
El segundo propósito es dar a conocer, de manera más amplia y profunda, la vida ejemplar y la obra apostólica de Santa Mama Antula. Considerada la patrona de las misiones en Argentina, María Antonia de Paz y Figueroa dedicó su existencia a recorrer el país, llevando el mensaje del Evangelio sin distinción de clases o condiciones sociales. Su legado es un recordatorio de la universalidad del mensaje cristiano y la importancia de la cercanía con los más necesitados.
Finalmente, el itinerario de las reliquias aspira a robustecer los lazos de sinodalidad entre todas las expresiones de la Iglesia: parroquias, capillas, colegios y congregaciones. La sinodalidad, un concepto impulsado activamente por el Papa Francisco, implica caminar juntos como pueblo de Dios, escuchándose mutuamente y discerniendo en comunidad los caminos de la evangelización. Este peregrinaje fomenta la unidad y el sentido de pertenencia a una única Iglesia en misión, promoviendo la colaboración y el enriquecimiento mutuo entre sus miembros.
**¿Quién fue Santa Mama Antula? Una Vida al Servicio de la Fe**
María Antonia de Paz y Figueroa, universalmente conocida como Mama Antula, nació en 1730 en Santiago del Estero, en el Virreinato del Perú. Desde muy temprana edad, manifestó una profunda inclinación espiritual que la llevó a una estrecha colaboración con la Compañía de Jesús. Se dedicó con fervor a la organización de Ejercicios Espirituales, una práctica ignaciana que buscaba la renovación de la fe a través de la meditación y el examen de conciencia, convirtiéndose en una figura clave para la vida espiritual de la sociedad colonial.
Tras la expulsión de los jesuitas de los dominios españoles en 1767, Mama Antula demostró una valentía y determinación extraordinarias. Decidida a mantener viva la llama de la espiritualidad ignaciana, partió hacia Buenos Aires, donde durante dos décadas se dedicó incansablemente a predicar el mensaje de Cristo, enfrentando no solo desafíos logísticos sino también prejuicios sociales. Su obra fue fundamental para preservar una forma de religiosidad popular y profunda en un contexto de cambio político y religioso.
En 1795, su visión culminó con la fundación de la Santa Casa de Ejercicios Espirituales en Buenos Aires. Este espacio, un verdadero faro de espiritualidad, aún hoy cumple su misión bajo el cuidado de la Congregación Hijas del Divino Salvador, un testimonio vivo de la perdurable influencia de Mama Antula. Falleció en esta misma residencia el 7 de marzo de 1799, y sus restos descansan en la Iglesia Nuestra Señora de la Piedad, también en Buenos Aires.
**El Camino a la Santidad: Los Milagros Reconocidos**
El proceso de canonización de Mama Antula se concretó gracias a la aprobación de dos milagros atribuidos a su intercesión, confirmando su santidad a los ojos de la Iglesia Católica.
El milagro que permitió su beatificación fue aprobado el 4 de marzo de 2016. Este consistió en la recuperación inexplicable, ocurrida en 1904, de la religiosa María Rosa Vanina, miembro de las Hijas del Divino Salvador. Vanina padecía una colecistitis aguda con shock séptico, una condición que los médicos de la época habían diagnosticado como terminal, con nulas esperanzas de supervivencia. Su recuperación fue médicamente inexplicable y atribuida a la intercesión de Mama Antula.
Posteriormente, el milagro que posibilitó su canonización involucró la curación también inexplicable de un hombre argentino. Este individuo había sufrido un ictus isquémico con infarto hemorrágico en múltiples zonas cerebrales, sumado a un shock séptico resistente con fallo multiorgánico y un coma profundo. Los pronósticos médicos eran lapidarios, con una esperanza de vida nula. Sin embargo, su recuperación total y sin secuelas fue médicamente inexplicada, y tras un riguroso proceso de investigación, la Iglesia reconoció este evento como un milagro atribuido a la intercesión de María Antonia de Paz y Figueroa.
El 11 de febrero de 2024, el Papa Francisco la canonizó en la Basílica de San Pedro, convirtiéndola en la primera santa argentina y un faro de inspiración para la fe del país y de la Iglesia universal. La peregrinación de sus reliquias es una invitación a profundizar en su ejemplo de vida, su inquebrantable fe y su incansable labor misionera, reafirmando su presencia espiritual en la vida de los argentinos.






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