Con la vista puesta en el próximo ciclo electoral que definirá el futuro político de Costa Rica el 1 de febrero de 2026, Monseñor Manuel Eugenio Salazar Mora, Obispo de la Diócesis de Tilarán-Liberia, ubicada en la provincia de Guanacaste, ha emitido un significativo llamado a la acción. Su mensaje, dirigido tanto a la comunidad católica como evangélica, subraya la imperiosa necesidad de una participación activa y unificada en el proceso democrático que se avecina. Este pronunciamiento resalta la convicción de que la voz de los creyentes es fundamental para moldear el destino de la nación.
Las elecciones de 2026 serán un hito crucial para Costa Rica, donde más de tres millones de ciudadanos mayores de 18 años tendrán la oportunidad de ejercer su derecho al voto. En juego estará la elección del Presidente y los dos Vicepresidentes de la República, así como los 57 diputados que conformarán la Asamblea Legislativa. Se anticipa una contienda con un considerable número de aspirantes a la presidencia, reflejando la diversidad del panorama político costarricense y la pluralidad de propuestas que buscarán captar el apoyo popular. La configuración de estos cargos tendrá un impacto directo en la gobernanza, la legislación y las políticas públicas del país para el siguiente cuatrienio.
En este contexto de preparación electoral, el prelado compartió, el 2 de enero, un mensaje a través de sus plataformas digitales, donde enfatizó que los individuos de fe no deben relegarse a un papel pasivo en la esfera pública, especialmente durante la efervescencia de los procesos electorales. “Estamos ante una celebración cívica en la que todos debemos participar. La democracia se defiende con la participación y con el voto”, aseveró Monseñor Salazar Mora. Sus palabras no solo buscan movilizar, sino también concienciar sobre el poder y la responsabilidad inherente al sufragio, al calificar el “voto cristiano” como “decisivo” en esta próxima jornada electoral.
La afirmación del obispo sobre la naturaleza decisiva del voto cristiano encuentra un sólido respaldo en las estadísticas demográficas religiosas del país. Según el estudio “Percepción de la población costarricense sobre valores y prácticas religiosas 2024”, una investigación conjunta de la Escuela Ecuménica de Ciencias de la Religión y el Instituto de Estudios Sociales en Población (Idespo) de la Universidad Nacional (UNA), la composición religiosa de Costa Rica es mayoritariamente cristiana. El informe detalla que el 50% de la población se identifica como católica, mientras que un 33% pertenece a iglesias evangélicas. Adicionalmente, un 16% se considera creyente sin adscribirse a una denominación religiosa específica. Esta vasta mayoría, que supera el 80% de la población, confiere un peso demográfico significativo a las comunidades de fe, lo que potencia el llamado del obispo a una participación electoral unificada y consciente.
Monseñor Salazar Mora también invocó el legado histórico y los cimientos culturales de la nación, al señalar que Costa Rica “fue fundada por valores cristianos”. Desde esta perspectiva, argumentó que, a pesar de los desafíos contemporáneos, “existe una reserva moral” en el país, sostenida precisamente por la comunidad de creyentes. Esta visión resalta la importancia de que la fe no solo se manifieste en la vida privada, sino que también influya de manera constructiva en la esfera pública y en la toma de decisiones colectivas, orientando la política hacia principios éticos y de bien común.
En su exhortación, el líder religioso instó a los votantes a ejercer un discernimiento crítico y profundo. Hizo un llamado a no dejarse “seducir por cantos de sirena, no compren humo. No todo lo que brilla es oro”, una advertencia contra las promesas vacías o las campañas superficiales que a menudo caracterizan los períodos electorales. En su lugar, Monseñor Salazar Mora invitó a que las propuestas de los diversos candidatos sean “reflexionadas y analizadas con familiares y amigos con respeto”. Este enfoque promueve una ciudadanía informada y activa, capaz de evaluar las plataformas políticas más allá de la retórica, fomentando un diálogo constructivo y fundamentado.
Finalmente, el Obispo de Tilarán-Liberia concluyó su mensaje con una firme invitación a emitir un sufragio “en coherencia con nuestra identidad”. Propuso una pregunta guía para el electorado: “¿quién refleja más tus valores?”, instando a cada persona a realizar una introspección sobre sus propios principios y a compararlos con las posturas y trayectoria de los aspirantes a cargos públicos. Esta reflexión es crucial para evitar caer en “autoritarismos ni en dictaduras de ningún tipo”, enfatizando la importancia de elegir líderes que respeten y promuevan los principios democráticos y las libertades fundamentales, salvaguardando así la esencia de la república costarricense. La participación consciente y unida de las comunidades cristianas, según el obispo, es un pilar esencial para asegurar que los valores que cimentaron la nación continúen guiando su futuro.






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