JERUSALÉN – En medio de la persistente tensión en la región, la Custodia de Tierra Santa ha emitido un urgente llamado a la comunidad cristiana global para que retome las peregrinaciones a los Santos Lugares. Esta invitación, articulada por el Padre Francesco Ielpo, Custodio de Tierra Santa, no es solo un ruego a la fe, sino una vital súplica para la supervivencia económica y cultural de las poblaciones locales, cuyo principal sustento se ha visto gravemente comprometido tras los eventos del 7 de octubre de 2023.
La iniciativa surgió durante un reciente encuentro en la Ciudad Vieja de Jerusalén, donde el Padre Ielpo se reunió con un grupo de peregrinos llegados desde Roma, en una visita facilitada por la Opera Romana Pellegrinaggi. A la reunión asistieron también una treintena de sacerdotes, responsables diocesanos y profesionales de la comunicación, con el objetivo de analizar el profundo impacto que el conflicto ha tenido en los viajes a la región y la imperiosa necesidad de su reactivación. La presencia de fieles en lugares emblemáticos, como la Iglesia del Santo Sepulcro para las celebraciones ortodoxas del Viernes Santo, simboliza un rayo de esperanza, pero la realidad económica dista mucho de una recuperación plena.
**Un Acto de Fe y Solidaridad**
El Padre Ielpo subrayó que la presencia de peregrinos es fundamental para infundir esperanza y fortalecer la razón de ser de la comunidad cristiana en la Tierra Santa. “El miedo no se disipa con palabras; se vence con el testimonio”, expresó, destacando que “ver a cristianos de todo el mundo visitando los Santos Lugares genera una esperanza tangible y refuerza la comprensión de que esta no es una visita a un museo, sino el encuentro con una Iglesia viva”.
Las peregrinaciones son, históricamente, la principal fuente de ingresos para la comunidad cristiana local, que asciende a aproximadamente 50.000 personas entre Israel y Palestina, con unas 6.000 residiendo en Jerusalén. La drástica disminución de visitantes desde octubre de 2023 ha provocado una crisis económica sin precedentes, aumentando el riesgo de un éxodo masivo. “Estamos presenciando un flujo migratorio de familias enteras, no solo cristianas, sino también judías, lo que amenaza con el despoblamiento progresivo de la Tierra Santa”, advirtió el Custodio.
**El Desafío de una Nueva Realidad**
Si bien se registraron “tímidos signos de recuperación” en diciembre, con una ocupación del 100% en los hoteles de Belén durante las festividades navideñas y manteniéndose en un 70% hasta hace pocas semanas, el panorama general sigue siendo desafiante. Las autoridades israelíes concedieron 25.000 permisos de 40 días a palestinos para visitar Israel, marcando la primera vez en Jerusalén para muchos de ellos. Sin embargo, el Padre Ielpo enfatizó que, tras los eventos de octubre, “nada es como antes”.
“No habrá un retorno a la normalidad previa, ni sería correcto que lo hubiera”, afirmó el sacerdote. “Esta tierra ha cambiado, y eso transformará también la naturaleza de las peregrinaciones y el perfil del peregrino que llega”. Este nuevo contexto demanda una aproximación diferente al turismo religioso, donde la profundidad de la experiencia y el compromiso con la realidad local cobren una relevancia aún mayor.
**Peregrinos con Nuevas Preguntas y Misiones**
Los peregrinos que hoy llegan a la Tierra Santa lo hacen “con muchas preguntas y motivados por un profundo sentimiento de fe”, según el Custodio. Esta nueva generación de visitantes requiere un acompañamiento especial. Los guías y responsables de las peregrinaciones deben ser capaces de orientar a los fieles para que no caigan en la polarización, fomentando la comprensión mutua y la confianza entre los pueblos. “Una cosa es denunciar una injusticia y otra muy distinta es asimilar a toda una población con esa injusticia”, explicó el Padre Ielpo, instando a evitar que las decisiones políticas alimenten el antisemitismo o cualquier otra forma de odio.
Un ejemplo conmovedor de esta necesidad de reconciliación fue el incidente en la escuela de canto multirreligiosa de la Custodia. Tras el ataque de Hamás, muchos estudiantes musulmanes se negaron inicialmente a asistir a clases con su maestro judío. Sin embargo, después de un período de reflexión, el profesor les transmitió un mensaje de unidad: “No soy el gobierno de esta nación; solo quiero crear el mejor coro de Jerusalén”. Sus palabras permitieron que las clases se reanudaran, demostrando el poder del diálogo y el propósito compartido más allá de las diferencias.
**Un Futuro de Conexión y Diálogo**
La visión de futuro para las peregrinaciones va más allá de la mera visita a los sitios sagrados. “Anteriormente, las peregrinaciones se realizaban a menudo sin un encuentro significativo con la comunidad cristiana local. Quizás ahora se pueda ver un poco menos los monumentos y, en cambio, encontrar a alguien más”, propuso el Padre Ielpo. Se trata de invitar a los peregrinos a conocer de cerca las iniciativas y realidades que ya hoy acercan a las personas, fomentando un diálogo auténtico y una comprensión profunda de la vida en la Tierra Santa.
En definitiva, la invitación de la Custodia de Tierra Santa no es solo un llamado a la fe, sino un poderoso mensaje de solidaridad y un recordatorio de que cada peregrino puede ser un embajador de esperanza y un pilar para la resiliencia de las comunidades que custodian los lugares de origen del cristianismo. La reanudación de los **viajes a Tierra Santa** se presenta así como un acto de profundo significado, capaz de transformar no solo a los visitantes, sino también de llevar vida y futuro a una región que anhela la paz y la estabilidad.






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